La tasa de inflación del 4,2% es desalentadora, pero lo peor podría estar por venir.
Actualizado : 11:00
- La inflación anualizada de EE.UU. subió al 4,2% en mayo, pero podría haber tocado techo.
- La caída del petróleo y el menor impacto de los aranceles apuntan a una moderación de precios.
- El principal foco de presión sigue estando en los servicios, especialmente alquileres, vuelos y costes laborales puntuales.
La inflación estadounidense sigue siendo incómodamente alta, pero empieza a haber señales de que lo peor podría haber quedado atrás. Según MarketWatch, la tasa anualizada del 4,2% registrada en mayo supone todavía una carga importante para familias, empresas y la economía en general, aunque varios factores apuntan a una posible moderación durante la segunda mitad de 2026.
El primer elemento clave es el petróleo. El barril de West Texas ha caído alrededor de un 19% desde los máximos de abril, cuando llegó a situarse cerca de los 113 dólares. Si los precios energéticos se mantienen en los niveles actuales, el dato de inflación de junio podría mostrar una lectura más contenida.
La inflación subyacente da una señal más favorable
Más allá de la energía, el dato más relevante está en la inflación subyacente, que excluye alimentos y energía. Esta métrica subió menos de lo esperado en mayo y ya se mueve por debajo del 3% anualizado. Para los economistas, suele ser un indicador más fiable de la tendencia de fondo.
Según MarketWatch, una posible explicación es que muchas empresas están absorbiendo parte del aumento de costes para no trasladarlo completamente al consumidor. Bill Adams, economista jefe de Fifth Third Commercial Bank, interpreta este comportamiento como una señal de que las compañías perciben a los consumidores cada vez menos dispuestos, o menos capaces, de aceptar nuevas subidas de precios.
La lectura de fondo es que la inflación sigue siendo alta, pero empieza a perder fuerza en algunas partidas clave. El consumidor estadounidense está poniendo un límite práctico a nuevas subidas de precios.
Los aranceles pierden fuerza como factor inflacionista
Otro factor que podría ayudar a moderar la inflación es el menor impacto de los aranceles aprobados en 2025. Parte de esas medidas han sido frenadas por el Tribunal Supremo y la administración estadounidense se enfrenta todavía a nuevos desafíos legales.
Este menor efecto arancelario se aprecia especialmente en los bienes. Los precios de productos como muebles, electrodomésticos o automóviles nuevos muestran una evolución más suave. El coste de los bienes aumentó un 1,1% interanual en mayo, por debajo del pico reciente del 1,5% registrado el pasado otoño.
- Petróleo: su caída reduce la presión sobre gasolina y transporte.
- Bienes: los efectos de los aranceles parecen estar agotándose.
- Empresas: muchas están absorbiendo costes para no perder demanda.
Los servicios siguen siendo el punto débil
El principal problema continúa estando en los servicios. La inflación de esta categoría subió hasta el 3,4% anual en mayo, frente al mínimo de cinco años del 2,9% registrado en enero. Los alquileres, los billetes de avión y determinados servicios intensivos en mano de obra siguen presionando al alza.
MarketWatch señala también un efecto menos visible: la política migratoria más restrictiva de la administración Trump estaría elevando los costes en actividades como jardinería, cuidado de mascotas, lavandería y otros servicios donde la escasez de trabajadores puede trasladarse rápidamente a los precios.
La inflación de bienes parece más controlada, pero los servicios siguen marcando la diferencia. Mientras alquileres, vuelos y ciertas actividades laborales mantengan presión, volver al 2% será difícil.
Los salarios ayudan a contener el riesgo
La buena noticia es que los costes laborales generales parecen estar más contenidos. Los salarios por hora crecieron un 3,5% interanual en mayo, igualando el menor aumento desde justo antes de la pandemia. Además, el enfriamiento de la contratación y el avance de la inteligencia artificial reducen el poder de negociación de los trabajadores.
Esta dinámica tiene una doble lectura. Por un lado, limita el riesgo de una espiral inflacionista impulsada por salarios. Por otro, confirma que muchos hogares están perdiendo poder adquisitivo, ya que los precios siguen subiendo más rápido que los ingresos.
El 2% aún queda lejos
La inflación estadounidense no volverá de forma rápida al objetivo del 2%. Ese escenario sigue lejos. Pero, salvo un nuevo repunte fuerte del petróleo por una escalada en Oriente Medio, el último brote inflacionista podría no empeorar mucho más.
Chris Low, economista jefe de FHN Financial, considera que si los precios del crudo continúan moderándose, el dato del 4,2% de mayo podría acabar siendo el máximo del año. Para los mercados, esto deja una lectura más equilibrada: la inflación sigue siendo un problema, pero no necesariamente uno que vaya a intensificarse en los próximos meses.