La confianza mejora levemente, pero la incertidumbre sigue siendo elevada
Xavier Chapard, estratega de LBP AM
Los activos de riesgo siguen siendo muy sensibles a los tipos largos esta semana. A principios de semana se recuperaron ligeramente al descender los tipos largos, ayudados por los rumores de que las autoridades japonesas podrían reducir el vencimiento de sus emisiones de deuda, como ya han hecho sus homólogas británicas.
Los bonos japoneses a 30 años cayeron ayer casi 20 puntos básicos y los bonos estadounidenses a 30 años volvieron a caer por debajo del 5 %. Sin embargo, una emisión de bonos japoneses bastante complicada esta mañana ha vuelto a infundir cierta tensión.
Paralelamente, las negociaciones comerciales entre la UE y EE. UU. están acelerando, pero siguen siendo complejas tras la amenaza del presidente Trump de aumentar los aranceles al 50 % cuando finalice la suspensión de los gravámenes recíprocos (es decir, el 9 de julio, tras haber amenazado con aumentarlos a partir del 1 de junio). Las autoridades estadounidenses denuncian la falta «de buena fe» de las propuestas europeas en las negociaciones comerciales.
La queja de los estadounidenses sobre el déficit en el comercio de bienes con la UE pasa por alto el hecho de que, en realidad, la relación está prácticamente equilibrada, si tenemos en cuenta el superávit estadounidense en servicios. En segundo lugar, los aranceles bilaterales eran prácticamente equivalentes (menos de un 1 % más altos en las exportaciones de EE. UU. a la UE que en las exportaciones de la UE a EE. UU.). En la práctica, tampoco se sostiene la queja de los estadounidenses sobre las barreras no arancelarias impuestas por los europeos a través de sus reglamentos, normas y reglas fitosanitarias. De hecho, estas barreras, que reducen el acceso de las mercancías extranjeras debido a las normas nacionales, son al menos tan altas en EE. UU. como en Europa o Japón. Eso es lo que estima la ONU en sus estudios destinados a calcular el equivalente de estas barreras en aranceles.
En cuanto a la zona del euro, el indicador de sentimiento económico de la Comisión Europea fue más tranquilizador que el PMI en mayo, ya que se recuperó ligeramente y sigue apuntando a un estancamiento de la actividad en el segundo trimestre, mientras que el PMI ha entrado en zona de contracción. Esto concuerda más con nuestro escenario de recuperación retrasada, pero no neutralizada.
La inflación en Francia, primer país de la zona del euro que publica sus cifras en mayo, se ralentizó más de lo previsto al pasar del 0,9 % al 0,6 %. Esta ralentización se debe principalmente a la caída de la inflación en los servicios, que había repuntado en abril. Este hecho viene a confirmar que la sorprendente subida de la inflación europea en abril se debió a un efecto temporal. De ser así, la inflación también debería sorprender a la baja en los demás países y en el conjunto de la zona del euro, lo que debería convencer por fin al BCE de que puede volver a bajar los tipos en junio.
Es probable que la incertidumbre mantenga alta la volatilidad en los mercados y ponga freno a los posicionamientos direccionales. En este contexto, la postura más sensata es diversificar los riesgos y mantener un alto grado de flexibilidad para aprovechar la volatilidad.