Fitch revisa a la baja las expectativas de crecimiento mundial en 2026 ante la extensión de la guerra en Irán
- Fitch rebaja al 2,4% su previsión de crecimiento mundial para 2026 por la prolongación de la guerra en Irán.
- La crisis energética y el encarecimiento del petróleo frenan el consumo y elevan los costes empresariales.
- España crecería un 2,3%, por encima de la eurozona, aunque dos décimas menos de lo previsto anteriormente.
Fitch ha revisado a la baja sus expectativas de crecimiento mundial para 2026 ante el impacto de la prolongación de la guerra en Irán y la tensión en los mercados energéticos. Según Europa Press, la agencia sitúa ahora el avance del PIB global en el 2,4%, dos décimas menos que en su previsión de marzo y por debajo del 2,7% registrado el año anterior.
El petróleo vuelve a pesar sobre la economía mundial
La revisión de Fitch responde principalmente al impacto de la crisis petrolera provocada por el conflicto entre Estados Unidos e Irán. El encarecimiento de la energía ha erosionado los salarios reales, ha debilitado el consumo y ha elevado los costes de producción de las empresas.
El escenario base de la agencia contempla un precio medio del Brent de 86 dólares por barril este año, frente a los 70 dólares previstos hace apenas tres meses. El cambio es relevante porque refleja un entorno energético más restrictivo y con mayor capacidad para frenar la actividad económica.
El mensaje de Fitch es claro: el shock energético no alcanza la gravedad de las crisis petroleras de los años setenta, pero sí supone un viento en contra suficiente para recortar previsiones de crecimiento.
Estados Unidos y la eurozona sufren el mayor ajuste
Las rebajas se concentran especialmente en las economías desarrolladas. Fitch recorta en tres décimas su previsión para Estados Unidos, hasta un crecimiento del 1,9% en 2026. Para la eurozona, la agencia reduce su estimación en cuatro décimas, hasta apenas el 0,9%.
La lectura es especialmente delicada para Europa, más vulnerable al encarecimiento energético y con menor margen de crecimiento estructural. La combinación de inflación, debilidad del consumo y costes empresariales elevados limita la capacidad de recuperación de la región.
La inteligencia artificial amortigua parte del golpe
No todo el análisis de Fitch es negativo. La agencia destaca que la inversión vinculada a la inteligencia artificial está ayudando a sostener la actividad económica y la productividad. Este impulso ha permitido amortiguar parte del daño provocado por la crisis energética y ha favorecido el comercio mundial, especialmente las exportaciones asiáticas.
China sale relativamente mejor parada. Fitch eleva en tres décimas su previsión de crecimiento para el país, hasta el 4,6%, apoyada en los buenos datos del primer trimestre y en la mejora de las perspectivas exportadoras. Corea del Sur también se beneficia del impulso tecnológico.
La economía mundial queda dividida entre dos fuerzas opuestas: el lastre del petróleo y el impulso de la inteligencia artificial. Por ahora, la energía pesa más en las previsiones agregadas.
Los bancos centrales vuelven a quedar atrapados
El repunte de la inflación energética complica el margen de actuación de los bancos centrales. Según Fitch, la Reserva Federal estadounidense y el Banco de Inglaterra mantendrían los tipos este año y reanudarían los recortes en 2027.
En el caso del Banco Central Europeo, la agencia espera una subida de 25 puntos básicos en junio, aunque prevé que ese movimiento se revierta el próximo año. El objetivo sigue siendo preservar la credibilidad monetaria y evitar que las presiones inflacionistas se enquisten.
España resiste mejor, pero también sufre la rebaja
Fitch prevé que el PIB español crezca un 2,3% en 2026, más del doble que la eurozona. Aun así, la estimación supone una rebaja de dos décimas respecto al informe de marzo, debido al impacto del conflicto en Oriente Próximo y de la crisis energética.
La agencia espera una desaceleración de la actividad en el segundo y tercer trimestre del año. En el primer trimestre, el crecimiento español se apoyó principalmente en la demanda interna, mientras que tanto las exportaciones como las importaciones se contrajeron.
Fitch también subraya que la creación de empleo continúa estable, aunque con signos de desaceleración. Además, considera positivo el efecto de la inmigración sobre el crecimiento económico, al contribuir al aumento de la población activa.
En conjunto, el informe dibuja un escenario de crecimiento más débil, inflación energética persistente y bancos centrales con menor margen de maniobra. La economía española mantiene una posición relativa favorable dentro de Europa, pero no queda al margen del deterioro global.