Federated Hermes: Las claves que pueden obligar a cambiar al BCE de política monetaria

Nachu Chockalingam, directora de crédito en Federated Hermes

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Capitalbolsa | 16 dic, 2025

Puntos clave
  • Los bancos centrales han avanzado en el control de la inflación, pero los tipos seguirán estructuralmente más altos.
  • El rumbo del BCE es menos claro que el de la Fed o el Banco de Inglaterra.
  • El crédito europeo mantiene atractivo por calidad y diversificación.

Los bancos centrales han logrado avances evidentes en la lucha contra la inflación a nivel global. A partir de aquí, el escenario más probable es una bajada gradual de los tipos de interés oficiales, aunque todo apunta a que se mantendrán ligeramente por encima de los niveles previos a la pandemia, especialmente en las economías desarrolladas.

En este contexto, esperamos que tanto la Reserva Federal como el Banco de Inglaterra continúen con los recortes de tipos. Sin embargo, la trayectoria del Banco Central Europeo resulta algo más incierta. Aunque la inflación en la zona euro se aproxima al objetivo del 2%, el entorno sigue condicionado por tensiones geopolíticas y disputas comerciales que dificultan una hoja de ruta clara.

Riesgos a corto plazo en la política monetaria europea

Persisten riesgos a corto plazo para las perspectivas de tipos en Europa, aunque el escenario tendría que deteriorarse de forma significativa para que el BCE se viera obligado a retomar recortes adicionales en 2026. Entre los principales factores de riesgo destacan posibles efectos retardados de los aranceles estadounidenses, un euro más fuerte, el impacto de las importaciones chinas o un retraso en el estímulo fiscal de Alemania.

A ello se suma la inestabilidad política en Francia, en un contexto de presión fiscal creciente, que representa otro foco potencial de volatilidad para los mercados europeos.

Lectura de mercado: el BCE dispone de menos margen de maniobra y cualquier deterioro adicional del entorno macro podría alterar las expectativas actuales.

Crédito europeo: calidad y prima frente a EE. UU.

En este escenario, el crédito europeo sigue cotizando con una prima frente al crédito estadounidense, reflejo de una calidad media superior y un menor riesgo de impago. En el segmento high yield, por ejemplo, alrededor del 70% del mercado europeo cuenta con calificación BB, muy por encima de su equivalente en Estados Unidos, manteniendo además niveles de rentabilidad atractivos.

La incertidumbre derivada de los aranceles también ha impulsado la demanda de activos defensivos y la necesidad de diversificación. Dentro del crédito, los bonos corporativos europeos se han beneficiado de un mayor interés por parte de inversores estadounidenses, especialmente en emisiones denominadas en dólares de compañías no estadounidenses.

Correlaciones rotas y nuevas oportunidades

Algunas correlaciones tradicionales entre clases de activos se han visto alteradas. La relación inversa entre acciones y bonos, por ejemplo, se ha debilitado recientemente, generando confusión entre los inversores. Aun así, los cambios en los flujos comerciales, aunque han provocado volatilidad a corto plazo, también han abierto nuevas oportunidades.

En este entorno, cobra relevancia el análisis de empresas alineadas con prioridades de política nacional y aquellas expuestas a tendencias estructurales como la seguridad energética, la reconfiguración de las cadenas de suministro y la independencia digital.

Conclusión: en un entorno marcado por incertidumbre monetaria y geopolítica, la capacidad de adaptación y una selección rigurosa de activos siguen siendo claves para proteger los rendimientos a largo plazo.

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