Esto es lo que les cuesta a los inversores mantener efectivo
Actualizado : 17:00
- Mantener demasiado efectivo puede aumentar el coste de oportunidad para los inversores.
- BlackRock, UBS y Wells Fargo ven atractivo en bonos de calidad de corto y medio plazo.
- El riesgo principal es que la inflación obligue a la Fed a mantener tipos altos o incluso subirlos.
El efectivo sigue ofreciendo rentabilidades razonables, pero mantener demasiada liquidez puede empezar a salir caro. Según Michelle Fox, de CNBC, los fondos monetarios y los certificados de depósito continúan siendo atractivos, aunque varios grandes gestores advierten de que el coste de permanecer al margen del mercado podría estar aumentando.
Durante los últimos años, los inversores han acumulado cantidades muy elevadas en activos equivalentes al efectivo. Según datos del Investment Company Institute citados en el informe, los fondos monetarios alcanzaban los 7,63 billones de dólares a finales de abril. La cifra refleja una preferencia clara por seguridad y liquidez, pero también plantea una pregunta incómoda: qué ocurre si los tipos bajan antes de que esos inversores hayan movido parte de ese dinero hacia renta fija de mayor duración.
El coste de quedarse demasiado tiempo en efectivo
BlackRock advierte de que, en ciclos anteriores de recortes de tipos, la rentabilidad media anual del efectivo después del inicio de las bajadas fue de apenas el 2,8%, tomando como referencia las letras del Tesoro estadounidense a uno-tres meses. En cambio, los bonos ofrecieron históricamente retornos más elevados, en una horquilla del 7% al 9% durante periodos comparables.
La idea central es simple: el efectivo protege mientras los tipos son altos, pero pierde atractivo rápidamente si el mercado empieza a descontar recortes. En ese momento, los bonos ya pueden haberse revalorizado y el inversor que espere demasiado podría llegar tarde.
El efectivo no es una mala posición táctica, pero puede convertirse en una trampa si el inversor lo mantiene por inercia y no por estrategia.
La Fed sigue siendo el gran condicionante
El escenario actual es complejo. La Reserva Federal recortó tipos tres veces el año pasado, pero ahora mantiene una actitud de espera ante los datos económicos y el impacto de la guerra con Irán. Además, varios funcionarios del banco central han cuestionado la idea de que el próximo movimiento tenga que ser necesariamente una bajada.
Stephen Laipply, codirector global de ETF de renta fija de iShares, señala que el consenso actual apunta a tipos elevados durante más tiempo, incluso con cierta posibilidad de que la Fed adopte una postura más restrictiva. El riesgo, según explica, es que una resolución rápida del frente geopolítico cambie de golpe las expectativas y provoque un ajuste en los tipos de mercado antes de que muchos inversores hayan reposicionado sus carteras.
Bonos de calidad como alternativa
UBS considera que el mercado está sobrevalorando el riesgo de que los bancos centrales suban o no bajen los tipos. Por eso ve una oportunidad para asegurar rentabilidades mediante bonos de calidad, especialmente en los tramos de corto y medio plazo.
Wells Fargo Investment Institute también recomienda a los inversores que buscan ingresos trasladar parte del exceso de efectivo hacia renta fija. Luis Alvarado, codirector de estrategia global de renta fija de la firma, considera que los bonos a medio plazo deberían comportarse mejor que el efectivo si la Fed realiza uno o dos recortes en los próximos uno a tres años.
El principal riesgo para esta tesis sería una inflación mucho más alta de lo previsto, que obligara a la Fed a volver a subir tipos. Sin embargo, Wells Fargo ve más probable un escenario de tipos estables mientras evoluciona la situación energética y geopolítica.
La oportunidad no está en asumir riesgo excesivo, sino en salir parcialmente del efectivo hacia bonos de calidad antes de que el mercado descuente por completo un giro de la Fed.
Dónde colocar el dinero sobrante
Según Alvarado, los inversores deberían centrarse en bonos con vencimientos de entre tres y siete años. En el entorno actual, incluso los vencimientos de uno a tres años pueden ser adecuados, dado que la Fed sigue manteniendo los tipos en niveles elevados.
Entre las opciones preferidas aparecen los bonos de alta calidad, como los valores respaldados por hipotecas y los bonos corporativos con grado de inversión. Para inversores con rentas altas, también pueden tener sentido los bonos municipales, que ofrecen una rentabilidad fiscalmente atractiva.
- Bonos de corto y medio plazo: opción para reducir dependencia del efectivo.
- Crédito investment grade: alternativa para buscar rentabilidad con calidad.
- Valores hipotecarios: segmento defendido por algunos gestores por su rentabilidad ajustada al riesgo.
- Bonos municipales: interesantes para inversores con alta carga fiscal.
Renta fija de duración corta y activos flotantes
BlackRock también favorece la renta fija de alta calidad en la parte media de la curva, entre uno y cinco o siete años. Esto puede incluir bonos corporativos con grado de inversión o fondos multisectoriales de renta fija de corta duración.
Para quienes no quieran ampliar duración, Laipply señala que pueden considerarse activos de tipo variable, como ciertas obligaciones de préstamos garantizados. Estos instrumentos pueden ayudar a mantener exposición a renta fija sin asumir tanto riesgo de duración si los tipos siguen altos durante más tiempo.
Lectura para el inversor
El mensaje no es abandonar completamente el efectivo. La liquidez sigue siendo necesaria para gastos inmediatos, reservas de emergencia y flexibilidad. El problema es mantener una proporción excesiva si el objetivo es generar rentabilidad real a medio plazo.
En resumen, los grandes gestores están avisando de que el efectivo puede dejar de ser tan cómodo si la Fed termina moviéndose hacia recortes. La estrategia más equilibrada pasa por conservar liquidez suficiente, pero trasladar parte del excedente hacia bonos de calidad, especialmente en vencimientos cortos y medios. El inversor que espere a tener plena certeza puede encontrarse con que el mercado de bonos ya ha hecho buena parte del movimiento.