Empieza de verdad la guerra comercial
Xavier Chapard, estratega de LBPAM
Se ha superado un hito decisivo en la guerra comercial con la aplicación ayer de unos aranceles del 25 % sobre las importaciones estadounidenses procedentes de México y Canadá. Queda claro, pues, que no eran simples amenazas de la administración Trump, si bien todavía es posible que estos gravámenes se reduzcan en el futuro.
A partir de ahora, debemos incorporar estos aranceles a nuestro escenario económico, lo que implica una ralentización más fuerte de lo previsto del crecimiento estadounidense (y mundial) y una inflación más elevada durante el próximo año.
Otra «sorpresa» que impacta en nuestro escenario es la decisión de la OPEP+ de aumentar gradualmente la producción de petróleo a partir de abril, pese a que la demanda no se ha reactivado. Parece que la presión de EE. UU. ha llevado al cártel a aceptar un precio del petróleo un poco más bajo de lo que pensábamos. El descenso de la cotización del crudo compensará en parte el efecto de los aranceles sobre la inflación.
Mantenemos sin cambios nuestro escenario para la zona del euro. El aumento del gasto militar en la región es ciertamente un factor alcista, pero pensamos que tardará un tiempo en dejarse sentir en el crecimiento europeo.
Antes del terremoto en el comercio mundial, el ciclo industrial estaba mejorando claramente, a pesar de unas incertidumbres de por sí elevadas. Así, el PMI manufacturero mundial aumentaba en febrero hasta 50,6 pt y los indicadores adelantados también mostraban un buen tono. No obstante, cabe señalar que los PMI estadounidenses mostraban divergencias: fuerte aumento del PMI de S&P Global, pero caída del ISM, evolución esta última que sugiere un impacto «estanflacionista» de los riesgos derivados de los aranceles.
La inflación de la zona del euro se ralentizó en febrero. La inflación total descendió del 2,5 al 2,4 %, gracias a la caída de la inflación subyacente del 2,7 al 2,6 %. Al BCE le habrá tranquilizado sobre todo que la inflación de los servicios por fin se ha frenado (del 3,9 al 3,7 %), a pesar de que sigue siendo demasiado alta.
Este hecho allana el camino a un nuevo recorte de los tipos del BCE mañana (-25 pb, hasta el 2,5 %). Sin embargo, la atención se centrará en la comunicación de un BCE que, si dejara la puerta abierta a nuevas bajadas de tipos, podría eliminar la referencia a que la política monetaria todavía es restrictiva. A partir del segundo trimestre, la magnitud y la rapidez de los recortes de tipos son menos seguras, si bien pronosticamos todavía dos nuevas bajadas que dejarían el tipo de referencia estabilizado en el 2 % este verano.