El arsenal estadounidense no está agotado

Gilles Moëc, economista jefe de AXA Investment Managers.

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Capitalbolsa | 03 jun, 2025

“No creemos que el Consejo de Gobierno del BCE necesite innovar mucho esta semana, además de aplicar un recorte adicional de 25 puntos básicos ampliamente esperado, para seguir tranquilizando a la zona euro en medio de la persistente incertidumbre.

Sin embargo, el ritmo de los recortes posteriores dependerá del nivel de incertidumbre y de la magnitud del enfrentamiento comercial con EE UU, y esto significa que el BCE no puede comprometerse con una orientación a futuro de cuerpo entero. En este sentido, queremos observar que el presidente de EE.UU. sigue disponiendo de un vasto arsenal de aranceles que podría utilizar en caso de que el Tribunal Supremo diera la razón al CIT (Tribunal de Comercio Internacional).

Existe el riesgo de que los negociadores de la UE, en lugar de tratar con un arancel principal sobre la mayoría de los productos, acaben teniendo que responder a una miríada de aranceles sectoriales, lo que podría complicar aún más el debate. Las últimas decisiones del Tribunal en EE.UU. y los nuevos anuncios de Donald Trump sobre los aranceles al acero y al aluminio podrían cambiar las características sobre cualquier futuro acuerdo.

El CIT dictaminó que «una delegación ilimitada de la autoridad arancelaria constituiría una abdicación indebida del poder legislativo». En última instancia, la separación de poderes es la cuestión fundamental. Ahora bien, aun suponiendo que el Tribunal Federal de Circuito y luego el Tribunal Supremo se pongan de parte del CIT, habría muchas vías abiertas a la administración estadounidense para imponer aranceles por orden ejecutiva. Por cierto, el CIT ha indicado una de ellas: de hecho, la sentencia del CIT considera que si el verdadero problema del Presidente son las dificultades de la balanza de pagos, la Sección 122 de la Ley de Comercio de 1974 puede ayudar.

Por otra parte, si se trata de cuestiones sectoriales, la sección 301 de la misma ley ofrece soluciones. Sin embargo, el alcance de la Sección 122 tiene sus límites: el arancel máximo con arreglo a esta norma es del 15%, y no puede aplicarse durante más de 5 meses sin el consentimiento del Congreso. En cambio, la Sección 301 ofrece mucho más margen de maniobra. En lugar de centrarse en una orden radical -por ejemplo, los aranceles recíprocos-, la Casa Blanca podría acumular una serie de aranceles sectoriales, y ya hay investigaciones en curso (necesarias para utilizar la Sección 301) sobre productos farmacéuticos, aeronaves o construcción naval. O podría proceder «simplemente» a través de la Sección 232 del TEA. Podrían surgir desafíos legales si dicha acumulación se interpretara como una forma de eludir los límites de las otras soluciones, pero el resultado sería incierto.

En definitiva, la decisión de la semana pasada es probablemente más un revés político para Donald Trump que el «principio del fin» de la guerra comercial. Al margen, puede convencer a los europeos para que se tomen su tiempo a la hora de ofrecer concesiones a Washington mientras se disipa la incertidumbre jurídica, pero es demasiado pronto para que suene el «todo despejado» en ese frente. Destacaríamos los comentarios de Donald Trump sobre que China «no cumple su parte del acuerdo » durante el fin de semana como ilustrativos de un riesgo clave: que ante los reveses jurídicos y políticos, su Administración responda «doblando la apuesta» y desencadene aún más incertidumbre y volatilidad.

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