Cientos de barcos permanecen atrapados en el estrecho de Ormuz, mientras Irán decide cuáles pueden cruzar.

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Capitalbolsa | 18 mar, 2026

Puntos clave
  • Cientos de barcos siguen atrapados en Ormuz mientras Irán decide qué buques pueden pasar.
  • El tránsito se ha desplomado desde unos 100 petroleros diarios a apenas 2 al día.
  • La situación refuerza el riesgo energético global y consolida el poder de negociación de Teherán.

El estrecho de Ormuz sigue funcionando, pero solo de forma parcial y selectiva. Según explica Claudia Assis, cientos de barcos permanecen atrapados mientras Irán decide qué embarcaciones pueden cruzar con seguridad, imponiendo en la práctica un sistema de paso condicionado que altera uno de los puntos más sensibles del comercio energético mundial.

El cambio es drástico. Los datos de Kpler apuntan a que actualmente están cruzando el paso apenas dos petroleros al día, frente a los cerca de 100 diarios que transitaban antes del conflicto. Además, alrededor de 400 petroleros continúan bloqueados, lo que refleja hasta qué punto la circulación ha quedado estrangulada sin necesidad de un cierre formal.

Irán no cierra Ormuz, pero lo controla

La clave del nuevo escenario es que Irán no ha optado por un bloqueo oficial, sino por algo más eficaz desde el punto de vista político: permitir el paso solo a determinados buques. Analistas de J.P. Morgan destacan que el tráfico que logra cruzar es mayoritariamente iraní o de países que han mantenido contactos con Teherán para garantizar tránsito seguro.

Esto significa que el estrecho no está técnicamente cerrado, pero sí sometido a un filtro político. En la práctica, navegar por Ormuz depende cada vez más del tipo de relación que cada país mantenga con Irán.

Ese es el verdadero giro. Ormuz no está bloqueado del todo, pero ha dejado de ser una vía neutral. Ahora es un paso condicionado por el cálculo geopolítico de Teherán.

Paso preferente para países “neutrales”

Algunos barcos han logrado salir tras desviarse por canales próximos a las islas iraníes de Larak y Qeshm, siguiendo rutas poco habituales y muy pegadas a la costa iraní. Según J.P. Morgan, este tipo de recorrido podría estar sirviendo para verificar el origen del buque y de la carga antes de autorizar el paso.

Los indicios apuntan a un tratamiento preferente para países que Irán considera neutrales o amistosos, como China, India, Pakistán o Turquía. De hecho, algunos barcos con destino a India habrían cruzado tras contactos diplomáticos directos con Teherán.

En cambio, países alineados con Estados Unidos, como Japón, Corea del Sur, Reino Unido, Francia o Italia, estarían apostando más por coordinar escoltas navales o respuestas conjuntas con Washington, en lugar de negociar directamente con Irán.

Un cuello de botella crítico para la energía mundial

La importancia de Ormuz es enorme. En tiempos normales, por este estrecho pasa alrededor de una quinta parte del crudo y productos petrolíferos del mundo. Las alternativas terrestres de exportación siguen siendo limitadas, por lo que cualquier disrupción en este punto tiene un impacto inmediato sobre precios, rutas comerciales y percepción de riesgo.

La situación también está afectando al transporte marítimo más allá del petróleo. Los buques portacontenedores están buscando rutas más largas y costosas para evitar la zona, mientras aumentan la incertidumbre logística y el precio del bunker fuel, el combustible utilizado por los barcos.

Estados Unidos presiona, pero la respuesta es tibia

Donald Trump ha pedido a los aliados de Estados Unidos que colaboren para reabrir plenamente el paso marítimo, pero la respuesta internacional ha sido limitada. Las escoltas prometidas por la Marina estadounidense aún no se han materializado de forma efectiva, mientras la guerra entra en su día 18.

Además, la organización británica U.K. Maritime Trade Operations ha recibido 21 informes de incidentes que afectan a barcos en el Golfo Pérsico, el estrecho de Ormuz y el Golfo de Omán desde el inicio del conflicto, incluidos 16 ataques. Es decir, no estamos ante una simple restricción comercial, sino ante un entorno operativo abiertamente hostil.

El mercado del crudo sigue bajo presión

El impacto en el mercado energético es evidente. Los futuros del crudo en Nueva York subieron más de un 1% el martes y acumulan un avance superior al 40% en lo que va de mes. El conflicto no solo ha disparado la prima de riesgo, sino que ha introducido una variable mucho más inquietante: la posibilidad de que el flujo energético global dependa cada vez más de acuerdos bilaterales con Irán.

Reflexión Capital Bolsa. Esto no es un cierre formal de Ormuz, pero casi es peor para el mercado: introduce arbitrariedad, favoritismos y un riesgo político difícil de descontar. Cuando el paso de petróleo depende de quién seas y con quién hables, la seguridad energética deja de ser una cuestión logística y pasa a ser un arma geopolítica. Nosotros creemos que mientras esta situación no se normalice, el crudo seguirá con una prima de riesgo alta y las bolsas permanecerán vulnerables, sobre todo en Europa y en los sectores más expuestos a energía e inflación.

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