BofA: "La posición favorable del BCE se está volviendo incómoda, pero no tanto como para evidenciar subidas de tipos"
- Bank of America advierte de que el shock energético derivado del conflicto con Irán añade incertidumbre a la política monetaria europea.
- El BCE podría verse obligado a subir tipos si el encarecimiento de la energía persiste hasta el verano.
- Aun así, BofA mantiene su escenario central: tipos por debajo del 2% en 2027 tras un ciclo posterior de recortes.
El último informe Europe Economic Weekly de Bank of America, titulado “Fantasmas del pasado”, analiza cómo la reciente combinación de incertidumbre comercial y el repunte de los precios de la energía vuelve a poner presión sobre los bancos centrales europeos. Según la firma, el shock energético provocado por el conflicto armado en Irán ha introducido nuevas dudas sobre la evolución de la inflación y el calendario de decisiones de política monetaria.
Los analistas de la entidad recuerdan que hace solo unas semanas los mercados estaban pendientes del impacto de la sentencia del Tribunal Supremo estadounidense sobre los aranceles recíprocos impulsados por la Administración Trump. Ahora, sin embargo, el foco se ha desplazado hacia la energía, después de que el conflicto en Oriente Medio haya impulsado los precios del petróleo y del gas.
Un entorno incómodo para el BCE
Para Bank of America, el contexto que afronta el Banco Central Europeo empieza a volverse incómodo. Aun así, la entidad subraya que no comparte la interpretación de los mercados, que ya empiezan a valorar la posibilidad de subidas de tipos más claras en la zona euro.
En su escenario base, el banco considera que las subidas del BCE “no son evidentes”. Y, en caso de producirse, serían temporales: el endurecimiento monetario podría revertirse posteriormente con recortes más profundos hacia 2027.
En el caso del Reino Unido, el informe apunta a un escenario parecido. El encarecimiento de la energía podría retrasar decisiones del Banco de Inglaterra, aunque la firma mantiene que la trayectoria más probable sigue siendo la de nuevos recortes de tipos, no subidas.
El valor estratégico de esperar
Uno de los mensajes centrales del informe es que, en un entorno de elevada incertidumbre, esperar puede convertirse en la mejor opción para los bancos centrales. El alcance y la duración del shock energético provocado por el conflicto en Oriente Medio siguen siendo muy difíciles de estimar.
En el escenario base de Bank of America, el conflicto no se prolongaría demasiado y el impacto en el precio del petróleo se moderaría en las próximas semanas. Si este escenario se confirma, las previsiones actuales de política monetaria seguirían siendo válidas.
En ese caso, el BCE no tendría necesidad de reaccionar de forma agresiva, mientras que el Banco de Inglaterra podría continuar con su estrategia de recortes de tipos. Sin embargo, si los precios del gas se mantienen elevados, los recortes del BoE podrían retrasarse.
El BCE y el recuerdo de la crisis energética
Bank of America considera que el BCE es ahora más sensible a los shocks energéticos que en el pasado, especialmente después de la crisis inflacionista de 2022-2023, cuando algunos analistas consideraron que la institución reaccionó con retraso.
Si el shock energético se prolonga y para la reunión de junio aún no hay señales de normalización, el banco ve una probabilidad significativa de subidas de tipos. En ese escenario, el BCE podría aplicar aumentos acumulados de entre 50 y 75 puntos básicos antes del otoño para contener las expectativas de inflación.
Tipos por debajo del 2% en 2027
El informe concluye que, pese a los riesgos a corto plazo, el escenario a medio plazo sigue apuntando a una economía europea débil y a una inflación más baja de lo previsto. Incluso si el BCE subiera tipos este verano para contener el shock energético, esos movimientos serían temporales.
La previsión central de Bank of America continúa siendo que los tipos de interés en la zona euro terminarán situándose por debajo del 2% en 2027. La entidad considera que el crecimiento económico sigue siendo frágil y que incluso un shock energético breve podría dejar cicatrices en la actividad.
Además, el banco advierte de que la acumulación de shocks —geopolíticos, energéticos y comerciales— empieza a aumentar el riesgo de efectos no lineales en la economía, lo que el propio BCE ha descrito como un posible riesgo latente de recesiones encadenadas.