AXA IM advierte del "enorme desafio fiscal" de EE.UU. tras la rebaja de Moody's y el anuncio del plan fiscal

Gilles Moëc, economista jefe de AXA Investment Managers

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Capitalbolsa | 20 may, 2025

“El mercado bursátil estadounidense celebró la semana pasada las concesiones ofrecidas por la Casa Blanca a China a comienzos de la semana pasada, aunque el impacto global del shock arancelario sigue siendo muy importante.

El nuevo enfoque en la política fiscal —materializado en el proyecto “One, Big Beautiful Bill”, respaldado por el Comité de Medios y Arbitrios de la Cámara de Representantes la semana pasada— y sus recortes adicionales de impuestos para empresas y hogares podrían explicar parte de este optimismo.

Sin embargo, fuentes independientes advierten de que, si se implementara en su forma actual, este proyecto podría llevar el déficit hasta el 8 % del PIB. La decisión de Moody’s de rebajar la calificación crediticia de la deuda soberana estadounidense recuerda la preocupante trayectoria de la deuda pública del país, mientras que la inclusión en el proyecto de un impuesto de retención sobre las rentas financieras de EE. UU. devengadas por no residentes podría aumentar la prima de riesgo que ya está incorporada en los rendimientos a largo plazo de la deuda estadounidense. Esto se encuentra en la llamada sección 899. La sección 899 del proyecto impondría un impuesto incremental del 5 % anual (hasta un máximo del 20 %) sobre las rentas financieras generadas en EE UU que perciban residentes de países con sistemas fiscales considerados “injustos” para las empresas estadounidenses.

Implicaciones para el dólar, los inversores y los tipos

La sección 899 podría convertirse en un tema conflictivo en las negociaciones en el Congreso de EE UU sobre el proyecto fiscal, debido a su posible impacto contraproducente: supondría una reducción en el rendimiento real de los activos estadounidenses en manos de extranjeros. De manera similar a lo que ocurre con los aranceles, EE. UU. acabaría perjudicando a su propia economía mientras intenta sancionar a actores externos. Además, gravar las inversiones extranjeras en EE UU va en contra del objetivo declarado de atraer más inversión al país.

La decisión de Moody’s del viernes de retirar la calificación AAA a la deuda soberana estadounidense puede ser simbólica —era la última agencia que la mantenía—, pero pone de relieve el enorme desafío fiscal al que se enfrenta el país. Más allá de la falta de claridad en las prioridades presupuestarias, la sección 899 podría aumentar la presión sobre los tipos de interés a largo plazo. Las previsiones de la CBO (Oficina Presupuestaria del Congreso) contemplan que la rentabilidad de los bonos a 10 años baje del 4,5 % actual al 4,0 % a final de año. Esto aún sería factible si los recortes de tipos de la Fed se transmiten eficazmente a toda la curva, algo que podría ocurrir si el mercado laboral muestra señales de debilitamiento en la segunda mitad del año. Sin embargo, una prima de riesgo persistente sobre la deuda estadounidense podría frustrar esa transmisión”.

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