Wall Street sube con fuerza, pero este rally podría terminar bastante peor de lo que parece
Actualizado : 12:00
- El rebote del S&P 500 hacia los 7.000 puntos se apoya en flujos técnicos, liquidez y fortaleza continuada del tema de IA.
- Según James Foord, ese apoyo no elimina el riesgo de una corrección relevante en los próximos dos o tres meses.
- La combinación de geopolítica, inflación, estacionalidad y volatilidad de resultados justifica cubrir cartera en vez de confiarse.
El mercado americano sigue sorprendiendo por su resistencia. Pese al encarecimiento del petróleo, la persistencia del conflicto con Irán y un contexto de inflación todavía incómodo, el S&P 500 ha vuelto a acercarse a la zona de los 7.000 puntos. Para James Foord, esa fortaleza no significa que el mercado haya dejado atrás el riesgo. Significa, más bien, que hay una serie de factores técnicos y de flujo que están sosteniendo las cotizaciones por ahora, aunque el desenlace pueda ser bastante menos cómodo.
Por qué el mercado está aguantando mejor de lo esperado
La primera explicación está en el posicionamiento. Según el análisis original, la guerra con Irán encontró a muchos inversores bien cubiertos, con un volumen elevado de posiciones bajistas a través de ETF. Ese exceso de cobertura terminó generando el efecto contrario al esperado: obligó a creadores de mercado y a ciertos participantes a comprar, alimentando así la subida y favoreciendo episodios de short squeeze.
A eso se suma el papel de los CTA, que habrían entrado al mercado siguiendo señales de precio y momentum, reforzando aún más el avance. También pesa la liquidez: devoluciones fiscales, gasto público y una ligera expansión del balance de la Fed habrían creado un entorno de apoyo que actúa casi como un estímulo encubierto. Y, por supuesto, sigue viva la gran narrativa del mercado: la inteligencia artificial. La demanda vinculada a GPU, memoria e inversión de los grandes hiperescalares continúa sosteniendo el atractivo del bloque tecnológico.
Por qué ese rally puede torcerse
Foord cree, sin embargo, que este movimiento puede acabar mal. El primer riesgo sigue siendo la geopolítica. Aunque haya conversaciones, el conflicto no está resuelto y cualquier nueva escalada puede devolver la presión al petróleo y a la volatilidad. El segundo riesgo es la inflación: si llegan un par de datos más calientes, la presión sobre la tecnología y sobre las valoraciones puede aumentar con rapidez.
También entra en juego la estacionalidad. El análisis recuerda que este tramo del calendario suele ser menos amable para la renta variable y que, además, el mercado entra en una fase donde la volatilidad política y macro suele aumentar. A eso se añade el frente de resultados empresariales: muchas veces el mercado sube antes de las cuentas y luego corrige incluso cuando las cifras baten expectativas. La sensación es que, tras el último rally, hay demasiadas acciones descontando un escenario casi perfecto.
La idea táctica: cubrir sin abandonar la exposición
La propuesta del autor no es liquidar toda la cartera ni renunciar a los valores ligados a IA o a las Mag 7. Su idea es más táctica: mantener exposición a las grandes historias del mercado, pero cubrir el riesgo ante una posible corrección del 5% al 10% en los próximos meses. Para ello plantea el uso de put spreads, buscando aprovechar tanto una caída del índice como un posible repunte del VIX.
La lógica es bastante clara. Si el mercado sigue subiendo, el coste de la cobertura se limita a la prima pagada. Si llega una corrección razonable y la volatilidad repunta, esa estructura puede amortiguar una parte relevante del golpe. No es una apuesta de derrumbe total. Es una póliza de seguro en un momento en el que el mercado parece fuerte, pero también bastante expuesto a decepciones.
En resumen, la tesis de Foord es incómoda pero sensata: el rally puede seguir un poco más, sí, pero eso no lo hace sano ni estable. El mercado está subiendo por soporte técnico, flujos y narrativa. El problema es que esas tres cosas pueden sostener el precio durante un tiempo, pero rara vez protegen al inversor cuando vuelve la realidad.