Un año de caos político y récords bursátiles: así ha subido el S&P 500 con Trump

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Capitalbolsa | 19 ene, 2026

Actualizado : 08:00

Puntos clave
  • El S&P 500 sube alrededor de un 16% en el primer año del regreso de Trump a la Casa Blanca, por encima de la media histórica del primer año de mandato.
  • La economía de EE. UU. crece en torno al 2,5% en 2025, con desempleo en el 4,4% e inflación moderándose pero aún por encima del 2%.
  • De cara a 2026 pesan las midterms, la volatilidad geopolítica y la incógnita sobre las tarifas, tradicionalmente un año más débil para la bolsa.

El primer año de Donald Trump en su regreso a la Casa Blanca ha sido cualquier cosa menos tranquilo para Wall Street. A pesar de los sobresaltos políticos, las tensiones arancelarias y varios episodios de volatilidad, el S&P 500 acumula una revalorización cercana al 16% desde el 20 de enero de 2025, según los datos recopilados por la prensa financiera estadounidense.

Lejos de ser un comportamiento excepcional, esta subida se sitúa por encima de la mediana histórica del 9% en el primer año de mandato presidencial, aunque por debajo de los mejores precedentes recientes: el primer año de Trump en 2017 (+23,7%) y algunos de los años iniciales de Barack Obama mostraron avances incluso mayores. Durante la presidencia de Joe Biden, el primer año también estuvo en torno al 16%.

Un año de récords históricos… y nervios constantes


Como explica Isabel Wang en su análisis, el comportamiento de la bolsa estadounidense en 2025 ha sido una mezcla de máximos históricos recurrentes y correcciones bruscas que han puesto a prueba la paciencia de los inversores. Desde que se anunciaron las llamadas tarifas de “liberación” en abril, prácticamente cada caída significativa del mercado ha sido aprovechada para comprar, lo que algunos han bautizado como la “TACO trade”: tolerar el ruido político y aprovechar las correcciones.

A pesar del ruido, el S&P 500 ha marcado más de 40 máximos históricos de cierre en el periodo, mientras que el Dow Jones y el Nasdaq también han encadenado decenas de nuevos récords. El mensaje de fondo es claro: la dirección de fondo sigue siendo alcista, aunque el trayecto haya sido incómodo.

El aprendizaje para muchos gestores ha sido que reaccionar de forma impulsiva a cada titular político ha generado más errores que aciertos en las carteras. Mantener la disciplina de inversión ha resultado más rentable que tratar de anticipar cada giro de la Casa Blanca en materias como aranceles, regulación o política exterior.

Un entorno macro mejor de lo esperado


Más allá de la bolsa, el telón de fondo económico ha sido razonablemente sólido. El PIB de Estados Unidos podría haber crecido un 2,5% o algo más en 2025, tras un primer trimestre débil y una notable aceleración en el segundo y tercer trimestre. La economía no ha entrado en recesión a pesar de los temores asociados a las tarifas y a la política monetaria.

El mercado laboral se ha enfriado, pero se mantiene en niveles saludables: la tasa de paro se sitúa en el 4,4%, el nivel más bajo de los últimos dos años, aunque con creación de empleo más moderada y cierto riesgo de presión a la baja sobre salarios y confianza del consumidor.

La inflación, medida por el IPC, ha descendido hasta el entorno del 2,7%, todavía por encima del objetivo del 2% de la Reserva Federal, pero lejos de los máximos de hace unos años. Este equilibrio entre crecimiento razonable e inflación moderándose ayuda a explicar parte del buen tono de la renta variable.

En paralelo, la agenda fiscal de Trump incorpora iniciativas de “asequibilidad” como el proyecto de limitar temporalmente al 10% el tipo de interés de las tarjetas de crédito, así como su llamada One Big Beautiful Bill Act. De materializarse en los términos planteados, estas medidas podrían ser un apoyo adicional al consumo y, por extensión, a los beneficios empresariales.

2026: midterms, geopolítica y más volatilidad


El foco del mercado se desplaza ahora a 2026, año de elecciones de mitad de mandato. Históricamente, el segundo año de ciclo presidencial suele ser el más flojo para la bolsa estadounidense: desde 1948, el S&P 500 ha ganado de media apenas un 4,6% en los años de midterms, con retornos positivos en algo menos del 60% de los casos. Es, por tanto, un contexto estadísticamente más exigente.

A este patrón histórico se suma un arranque de año marcado por nuevas fuentes de tensión: acción militar en Venezuela con la captura de Nicolás Maduro, amenazas sobre Groenlandia, fricciones con Irán y dudas sobre la independencia de la Fed tras la investigación abierta al presidente Jerome Powell.

Con este telón de fondo, los principales índices han empezado 2026 con descensos semanales moderados, reflejando un mercado que, por ahora, opta por consolidar las fuertes subidas del año anterior. Para los inversores, el mensaje que deja este primer año de Trump es doble: la política puede generar ruido intenso a corto plazo, pero los fundamentales macro y de beneficios siguen mandando a medio plazo.

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