Trump dice que Irán quiere pactar, pero el mercado no se lo cree

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Capitalbolsa | 26 mar, 2026

Puntos clave
  • El mercado no se cree el relato de Trump sobre una supuesta prisa de Irán por pactar.
  • El temor real vuelve a ser una escalada militar mayor, con impacto directo sobre petróleo, inflación y bolsas.
  • Si el conflicto se prolonga, el crudo podría revalorizarse con fuerza y obligar a un duro ajuste de expectativas en los mercados.

El mercado empieza a descontar que la situación con Irán es bastante más delicada de lo que sugiere el discurso político de la Casa Blanca. Donald Trump insistió este jueves en que Teherán está “rogando” alcanzar un acuerdo, pero la reacción de los inversores apunta justo en la dirección contraria: creciente escepticismo, repunte del petróleo y castigo a los activos de riesgo. Según explica Adam Button, la sensación dominante es que Irán no está mostrando señales claras de capitulación y que el riesgo de una escalada adicional sigue muy presente.

El mercado no compra el mensaje de Trump

Trump aseguró en Truth Social que los negociadores iraníes son “extraños” y que están suplicando un pacto, pese a afirmar públicamente que solo estudian la propuesta estadounidense. Sin embargo, como subraya Adam Button, el flujo de noticias de las últimas horas no encaja con esa narrativa. Desde Irán han seguido apareciendo señales de rechazo al plan de Washington, mientras aumentan las dudas sobre una salida diplomática inmediata.

La lectura del mercado es bastante más fría: si Teherán realmente estuviera cediendo, no veríamos este nivel de tensión en el crudo, ni este deterioro en futuros bursátiles, ni este repunte en las rentabilidades de la deuda. En otras palabras, los precios están diciendo que el conflicto no está cerca de resolverse.

La clave ahora mismo no es lo que dice Trump, sino lo que está descontando el mercado: más tiempo de guerra, más daño económico y más presión sobre la energía.

El riesgo pasa por una guerra más amplia y más cara

Adam Button advierte de que el verdadero miedo es estar en un punto de inflexión. Las informaciones que circulan apuntan a que Estados Unidos podría valorar una escalada militar todavía mayor, incluso con ataques más agresivos contra infraestructuras. Si eso sucede, Irán ya ha amenazado con golpear instalaciones energéticas y de desalinización en países vecinos, además de mantener la presión sobre el estrecho de Ormuz.

Ese escenario cambiaría por completo el marco de mercado. Ya no hablaríamos solo de volatilidad geopolítica, sino de una guerra con efectos más persistentes sobre oferta energética, comercio regional y expectativas de inflación. La posibilidad de presencia militar estadounidense sobre el terreno añadiría todavía más gravedad al cuadro.

Petróleo al alza, bolsas a la baja y tipos bajo presión

El movimiento del mercado refleja precisamente ese temor. El WTI sube con fuerza hasta el entorno de 94,30 dólares, mientras los futuros del S&P 500 retroceden y la rentabilidad del bono estadounidense a diez años vuelve a repuntar. Según Button, si la guerra entra en una fase más larga y destructiva, el mercado podría verse obligado a empezar a descontar un petróleo cerca de 150 dólares por barril.

Ese sería un golpe serio para el ciclo global. Ya empiezan a aparecer señales de tensión en combustibles en algunas zonas de Asia, y si la situación persiste durante meses, el encarecimiento energético puede trasladarse a inflación, consumo y márgenes empresariales. En ese contexto, los bancos centrales quedarían atrapados otra vez entre una economía más débil y unos precios más altos.

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