Por qué el repunte récord de las acciones de pequeña capitalización podría convertirse en un gran problema en 2026

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Capitalbolsa | 10 dic, 2025

Puntos clave
  • Las small caps han firmado un rally récord en 2025, con el Russell 2000 superando al Dow Jones.
  • La subida de los rendimientos de la deuda en EE. UU. amenaza con encarecer la financiación y presionar valoraciones.
  • Los analistas ven un fuerte potencial de crecimiento de beneficios en 2025-2026, pero con riesgos claros si los tipos no bajan lo suficiente.

El espectacular comportamiento de las small caps en 2025 ha devuelto a este segmento al centro del radar de los inversores. El Russell 2000 acumula una subida superior al 13% en lo que va de año, por encima del avance del Dow Jones, apoyado en la combinación de expectativas de recortes de tipos, crecimiento económico razonable y un renovado apetito por el riesgo.

Sin embargo, bajo la superficie del rally empiezan a aparecer señales de tensión. El repunte reciente de los rendimientos de los bonos del Tesoro y las dudas sobre la trayectoria de la Reserva Federal en 2026 plantean la posibilidad de que este impulso se vea frenado antes de lo que el mercado desearía.

Mientras el mercado celebra nuevos máximos del Russell 2000, la subida del 10 años por encima del 4,1% y del 30 años cerca del 4,8% empieza a presionar valoraciones y a encarecer el coste de capital, justo en el segmento más sensible a las condiciones financieras.

Un rally apoyado en la Fed… y amenazado por los bonos

La fortaleza de las small caps se ha extendido incluso al tramo final del año, impulsada por la expectativa de que la Fed encadene su tercer recorte de tipos, llevando el tipo de referencia a la banda del 3,5%–3,75%. Este entorno favorece especialmente a las empresas de menor tamaño, que dependen en mayor medida de deuda a corto plazo o tipos variables y pueden beneficiarse antes de una rebaja en el coste de financiación.

El problema es que, al mismo tiempo que caen los tipos oficiales, los rendimientos a largo plazo se han desplazado al alza. El ajuste de expectativas para 2026 —con menos recortes descontados y más cautela sobre el ritmo de la Fed— ha llevado al bono a diez años de EE. UU. de nuevo por encima del 4,17%, y al treinta años a rozar el 4,8%. Esta subida erosiona el valor presente de los beneficios futuros, un factor especialmente delicado para empresas cuyo crecimiento se concentra más adelante en el tiempo, como ocurre con muchas small caps.

Demasiadas small caps sin beneficios… pero con expectativas fuertes

No todas las compañías de pequeña capitalización están en la misma situación. La proporción de empresas del Russell 2000 que no generan beneficios se ha disparado de nuevo hasta niveles similares a los vistos tras la crisis financiera. Distintos análisis apuntan a que en torno al 40% de los componentes del índice han registrado pérdidas en el último año, lo que las hace especialmente vulnerables si el coste de capital persiste en niveles elevados.

Aun así, el consenso de beneficios se ha girado al alza: se proyecta un crecimiento acumulado cercano al 80% para las ganancias del Russell 2000 entre 2025 y 2026, frente a un avance de en torno al 25% para el Russell 1000 de gran capitalización.

Este contraste explica el cambio de discurso de parte de Wall Street. Estrategas históricamente prudentes, como algunos de los nombres más seguidos en grandes bancos de inversión, han pasado a recomendar una sobreponderación en small caps, apoyándose en una narrativa de “inicio de ciclo”, mejora de revisiones de beneficios y potencial de apalancamiento operativo si los tipos acompañan.

2026: el verdadero examen para las pequeñas compañías

Varios gestores especializados en este segmento señalan que la “recesión de beneficios” en las small caps habría tocado fondo en el tercer trimestre y que el ciclo de resultados podría acelerarse en 2026, superando incluso el crecimiento esperado para las grandes compañías. Bajo este escenario, el mercado tendería a fijarse más en la mejora de los fundamentales que en los vaivenes del mercado de bonos.

El riesgo, sin embargo, es claro: si los rendimientos de la deuda siguen al alza o la Fed resulta menos acomodaticia de lo previsto, el encarecimiento del capital y la caída del valor de los beneficios futuros pueden poner un techo al rally. Para un segmento donde una parte relevante de las empresas aún no es rentable, 2026 puede convertirse tanto en el año de la confirmación del giro al alza como en el del primer gran test de resistencia tras los máximos recientes.

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