Los modelos de burbuja enfrían el miedo: Wall Street no estaría ante una explosión inminente

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Capitalbolsa | 24 jun, 2026

Actualizado : 16:45

Puntos clave
  • Los últimos repuntes del mercado no apuntan, por sí solos, a una burbuja generalizada.
  • El sector tecnológico sí muestra más tensión, aunque lejos de los extremos de la burbuja puntocom.
  • El riesgo de mercado sigue elevado por valoraciones, OPV gigantes y concentración, aunque no necesariamente por una burbuja clásica.

La pregunta vuelve a estar encima de la mesa: ¿están las bolsas en una burbuja o simplemente atravesamos una fase de fuerte revalorización impulsada por beneficios, inteligencia artificial y liquidez? Según Mark Hulbert, de MarketWatch, la respuesta es más matizada de lo que parece.

Hulbert recuerda que durante años se asumió que las burbujas solo podían identificarse después de estallar. Alan Greenspan terminó defendiendo esa idea, aunque antes había mostrado preocupación por la sobrevaloración del mercado, especialmente en los años previos al estallido de las puntocom.

Cómo se mide una burbuja

El análisis se apoya en un estudio académico publicado en 2017, Bubbles for Fama, que examinó la evolución de distintos sectores desde 1926. Los investigadores detectaron que cuando un sector supera al mercado amplio en al menos 100 puntos porcentuales durante dos años, la probabilidad de una caída posterior del 40% aumenta de forma considerable.

El riesgo crece cuanto mayor es la diferencia frente al mercado. Si la ventaja alcanza los 125 puntos porcentuales, la probabilidad de desplome sube al 76%. Y si llega a 150 puntos, el riesgo se aproxima al 80%.

La clave no es que un activo suba mucho, sino cuánto se separa del mercado y durante cuánto tiempo. La euforia aislada de un sector es mucho más peligrosa que una subida amplia y respaldada por beneficios.

Tecnología: tensión, pero no burbuja puntocom

Según las estimaciones de State Street Markets, elaboradas con la colaboración de Robin Greenwood, de Harvard, el mercado estadounidense presenta actualmente una probabilidad del 32% de sufrir una caída del 40% en algún momento de los próximos dos años. Es una cifra superior a la media reciente, pero no extrema.

Por sectores, el más vulnerable es tecnología de la información, con una probabilidad estimada de corrección severa del 45%. Es un nivel elevado, pero muy inferior al que se observó en la burbuja de internet, cuando el riesgo de desplome del sector se acercaba prácticamente al 100%.

El mensaje de Hulbert es importante: las subidas recientes no bastan para concluir que el mercado esté ante una burbuja a punto de estallar. La tecnología está cara y tensionada, pero no muestra todavía los excesos estadísticos de los grandes episodios históricos.

Riesgos sí hay, pero vienen por otros frentes

Esto no significa que la bolsa esté libre de amenazas. Hulbert advierte que el mercado sigue muy valorado por múltiples métricas, mientras que la oleada de grandes salidas a bolsa puede ser una señal bajista adicional si absorbe demasiada liquidez o marca un techo de entusiasmo.

Por tanto, la lectura no es complaciente. No hay señales concluyentes de una burbuja generalizada a punto de explotar, pero sí un mercado vulnerable, caro y muy dependiente de unos pocos sectores. La diferencia importa: una cosa es un ajuste duro por valoración y otra el colapso típico de una burbuja histórica.

Para el inversor, la conclusión es prudente: no conviene salir corriendo solo porque el mercado ha subido, pero tampoco ignorar que tecnología, OPV y valoraciones elevadas reducen el margen de seguridad.

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