LBP AM mantiene el optimismo, pero avisa: el riesgo de un escenario muy negativo ha aumentado
- Sebastian Paris Horvitz mantiene como escenario central una resolución relativamente próxima de la crisis, aunque reconoce que ha aumentado el riesgo de un desenlace mucho más negativo.
- El cierre parcial de Ormuz sigue sosteniendo el petróleo en niveles elevados y aumenta el riesgo de escasez energética, especialmente en Asia.
- LBP AM mantiene una postura prudente en asignación de activos, pero sin renunciar a una visión constructiva para el conjunto del año.
La visión que traslada Sebastian Paris Horvitz, director de análisis de LBP AM, parte de una idea clara: el conflicto entre Estados Unidos e Irán sigue atrapado en un punto muerto, con un riesgo de escalada que no ha dejado de crecer. Aun así, la firma no abandona su escenario central de una resolución relativamente próxima, aunque admite que la probabilidad de un escenario alternativo mucho más dañino ha aumentado de forma evidente.
Ese equilibrio entre prudencia y optimismo explica buena parte del tono del análisis. Sebastian Paris Horvitz reconoce que la situación sigue siendo muy delicada, pero considera que todavía no es el momento de dar por hecho un deterioro estructural irreversible en los mercados ni en la economía global.
Ormuz sigue siendo el gran factor de presión
El foco principal sigue estando en el estrecho de Ormuz. Aunque durante el fin de semana lograron pasar algunos barcos, el volumen sigue siendo mínimo frente al tráfico habitual previo a la guerra. Para Sebastian Paris Horvitz, mientras esta arteria energética no recupere una operativa cercana a la normalidad, el petróleo seguirá cotizando en niveles muy altos y persistirá el riesgo de escasez de hidrocarburos en algunas regiones, con especial sensibilidad en varios países asiáticos.
A eso se suma la continuidad de los bombardeos sobre Irán y los ataques iraníes contra infraestructuras energéticas en la región. El resultado es un mercado que sigue tensionado, empezando por el crudo, pero con repercusiones directas también sobre inflación, crecimiento y confianza empresarial.
Escenario central positivo, pero con un riesgo alternativo mucho más duro
Pese a este deterioro, LBP AM no modifica por ahora su escenario principal: una resolución relativamente rápida de la crisis. Sin embargo, Sebastian Paris Horvitz deja claro que el escenario alternativo ha ganado peso. Si la guerra se prolonga, el petróleo podría mantenerse durante más tiempo en niveles muy elevados o incluso subir bastante más, lo que abriría la puerta a una combinación mucho más incómoda de menor crecimiento y mayor inflación.
Esa posibilidad explica la cautela actual de la gestora en sus asignaciones de activos. No se trata de una visión abiertamente negativa para el resto del año, pero sí de una estrategia que reconoce que el equilibrio es cada vez más frágil y que el margen de error se ha reducido.
La guerra empieza a dejar huella en la economía
Según Sebastian Paris Horvitz, ya se observan las primeras consecuencias macroeconómicas del conflicto. La inflación ha empezado a repuntar impulsada por la energía, mientras que la actividad ofrece una lectura más mixta. Es lógico, porque las hostilidades son todavía recientes, pero las encuestas de confianza ya están enviando un mensaje bastante claro: el impacto más visible, por ahora, parece concentrarse en el deterioro de las expectativas.
Las encuestas PMI de marzo muestran precisamente eso. En muchos casos, la principal factura de la guerra no se ve aún tanto en el dato duro de producción como en la caída de la confianza empresarial. Y esa variable importa mucho, porque suele ser la antesala de decisiones más prudentes en inversión, contratación y gasto.
Estados Unidos resiste mejor, aunque los servicios se enfrían
En Estados Unidos, Sebastian Paris Horvitz aprecia una economía todavía resistente, aunque con señales menos homogéneas de lo que parece a primera vista. La industria ha mostrado un comportamiento razonable, pero el sector servicios ofrece un tono más decepcionante. Parte de las empresas ya estaría notando el incremento de costes derivado de la guerra, y eso empieza a afectar también a la confianza sobre las perspectivas.
Aun así, el mercado laboral volvió a sorprender en marzo con una creación de empleo superior a lo previsto y una caída de la tasa de desempleo al 4,3%. Para LBP AM, esta combinación sigue apuntando a una Fed sin necesidad inmediata de mover ficha en los próximos meses. Es decir, hay enfriamiento en algunas áreas, pero no un deterioro suficiente como para justificar un cambio brusco de política monetaria.
China aguanta, pero sin gran aceleración
En China, el diagnóstico de Sebastian Paris Horvitz es también de cierta moderación. Las encuestas PMI de marzo han resultado más flojas de lo esperado, especialmente en servicios, lo que sugiere que la dinámica positiva de comienzos de año pierde algo de fuerza. No obstante, la previsión de la firma sigue siendo la de un crecimiento sostenido dentro del rango oficial, aunque sin una aceleración especialmente intensa.
La inversión, sobre todo en tecnología, y el apoyo de las exportaciones deberían seguir actuando como pilares de esa resistencia. Pero el mensaje de fondo vuelve a ser el mismo: en un entorno geopolítico más incierto, el crecimiento puede mantenerse, aunque cada vez con menos holgura.
Más defensa en EE. UU. y más presión sobre el déficit
Otro de los efectos indirectos del conflicto que destaca Sebastian Paris Horvitz es el giro presupuestario en Estados Unidos. La petición de Donald Trump al Congreso para aprobar un presupuesto de defensa de 1,5 billones de dólares en 2027, con un fuerte aumento frente al nivel actual, añade otra fuente de inquietud para el mercado: la del déficit público.
Por ahora, los tipos largos estadounidenses no han reaccionado de forma especialmente agresiva, pero el riesgo existe. Si el conflicto deriva también en un mayor deterioro fiscal, el mercado podría empezar a exigir una prima adicional en deuda justo cuando inflación y crecimiento ya ofrecen un equilibrio incómodo.