La Reserva Federal se prepara para tomar una decisión que marcará la evolución del mercado
Actualizado : 09:21
Mientras muchos inversores estaban centrados en la decisión de la Reserva Federal de recortar los tipos de interés un cuarto de punto y en la posibilidad de que no haya más recortes en diciembre, otro movimiento crucial podría pasar desapercibido: el fin del programa de reducción de balance, conocido como quantitative tightening (QT), previsto para el 1 de diciembre.
Este programa, iniciado en 2022, había sido la herramienta de la Fed para complementar las subidas de tipos y combatir la inflación, reduciendo su balance de aproximadamente 6,6 billones de dólares. Su finalización supone dejar de extraer liquidez del sistema financiero y reinvertir los pagos de principal de sus bonos y valores respaldados por hipotecas, inyectando ese dinero de nuevo en los mercados.
Por qué importa este cambio
El cese de QT actúa como un estímulo indirecto, distinto a un recorte de tipos. Al dejar de absorber títulos del mercado, los inversores privados disponen de más liquidez para asignarla a activos de riesgo como acciones, así como a mercados de financiación a corto plazo. Esto, a su vez, facilita que el Tesoro estadounidense gestione mejor sus operaciones y su saldo de caja.
Especialistas señalan que, con la Fed reinvirtiendo los vencimientos de bonos y valores hipotecarios, los inversores privados ya no tendrán que comprar todos esos títulos. Ese flujo de inversión puede dirigirse hacia la economía real, lo que ayuda a impulsar la liquidez y la actividad financiera.
Contexto histórico y efecto esperado
El balance de la Fed alcanzó su pico de casi 9 billones de dólares en 2022, tras la compra masiva de bonos y valores hipotecarios para mantener bajos los tipos a largo plazo y estimular la economía durante la pandemia. La reducción de este balance contribuyó en su momento a la caída de las bolsas y la volatilidad en el mercado de bonos.
Sin embargo, la situación de 2025 es distinta: los índices bursátiles estadounidenses han alcanzado máximos históricos y la volatilidad del mercado de bonos se ha reducido. El fin de QT debería, en teoría, favorecer a las acciones, al aumentar la liquidez y reducir los rendimientos a largo plazo de los bonos del Tesoro.
Como explica Bill Adams, economista jefe de Comerica Bank: cada dólar de bonos y valores hipotecarios que la Fed reducía de su balance era un dólar que los inversores privados debían absorber. Ahora, ese flujo de inversión se puede dirigir a activos que apoyen la economía, potenciando la creación de valor en los mercados financieros.
Lo que cambia para los tipos y la política monetaria
Aunque los tipos de interés a corto plazo apenas se hayan reducido, el fin de QT puede actuar como un recorte de facto, liberando liquidez y apoyando a los mercados. Esto también influye en la planificación del Tesoro de EE. UU., que ahora tiene más margen para emitir letras a corto plazo y reforzar su caja sin competir con la Fed por la atención de los inversores.
Perspectivas y riesgos
A pesar de la mejora en liquidez, los rendimientos de los bonos a largo plazo continúan al alza, lo que refleja que el mercado sigue evaluando la dirección futura de la política monetaria. Algunos expertos ven este fin de QT como un cambio incremental, adelantando la medida unos meses respecto a lo previsto, pero con un impacto relevante en la percepción de riesgo y la asignación de inversiones.
En definitiva, la finalización del programa de reducción de balance refuerza la liquidez del sistema financiero, facilita la inversión privada en activos de riesgo y prepara el terreno para que la política monetaria de EE. UU. continúe apoyando a los mercados sin necesidad de recortes de tipos adicionales inmediatos. Los inversores deberían prestar atención a cómo esto influye en las emisiones de deuda del Tesoro y en la evolución de los mercados bursátiles y de bonos durante los próximos meses.