IA, metales y poder político: los ejes del nuevo mercado que viene
Actualizado : 09:27
- 2026 apunta a ser el gran año de las predicciones, con más narrativa que certezas.
- La economía de la narrativa gana peso frente a los fundamentales tradicionales.
- AI, metales, poder político y control de plataformas marcan el tablero.
Como cada final de año, el mercado entra en modo previsión extrema. En su análisis, Howard Lindzon plantea que 2026 podría convertirse en el mayor año de predicciones jamás visto, no tanto por su precisión, sino por el volumen de narrativas que intentarán explicar —o justificar— lo que ocurra en los mercados.
Lindzon reconoce aciertos y errores en sus previsiones pasadas, subrayando uno de los grandes rasgos del mercado actual: incluso cuando una tesis es correcta, es casi imposible capturar todo el recorrido. De ahí su preferencia por indexarse en muchos casos y asumir que el ruido narrativo suele superar a la capacidad real de anticipación.
Concepto central: estamos entrando de lleno en la “economía de la narrativa”, un ecosistema donde el relato pesa tanto o más que los números.
Según Lindzon, esta “economía de la narrativa” se apoya en la tecnología, el dinero barato del pasado y la política, y se manifiesta en fenómenos como memestocks, memecoins y activos que viven más del storytelling que de los fundamentales. No es casual, recuerda, que cada vez más empresas busquen “storytellers” y que el término aparezca con frecuencia creciente en presentaciones a inversores.
En paralelo, 2025 ha sido un año excepcional para los metales duros como el oro y la plata. Lindzon apunta, citando a su colaborador Lewis Johnson, que el proceso de desglobalización podría extender este rally a otras materias primas en 2026, con el dólar estadounidense como una de las grandes variables a vigilar.
En tecnología, el autor no esconde su pragmatismo: sigue a los “tiburones blancos” del sector y asume que Silicon Valley está cada vez más incrustado en el poder político. Este cruce entre grandes tecnológicas, banca y política define, a su juicio, un entorno donde la corrupción blanda y los incentivos cruzados favorecen a los mismos actores una y otra vez.
Advertencia: si no estás cerca de la IA, quizá lo más sensato sea mantener distancia. No todo es escalable, pero sí preserva capital mental.
Otro gran tema para 2026 será el control de la distribución. Las plataformas sociales seguirán cobrando “peajes”, lo que refuerza una idea clave: alquilar audiencia no es lo mismo que poseerla. Lindzon insiste en que el verdadero valor está en canales propios —email, datos directos— donde la conversión y la resiliencia superan con creces a la viralidad.
En conjunto, el mensaje es claro: 2026 no será solo un año de mercados, sino de relatos, poder y posicionamiento. Y en un entorno así, sobrevivir —y prosperar— dependerá menos de adivinar el futuro y más de entender quién controla la narrativa… y a qué precio.