Estrategia de renta variable: Abordando las preocupaciones sobre la valoración

Mathieu Racheter, Director de Investigación de Estrategia de Renta Variable, Julius Baer

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Capitalbolsa | 16 sep, 2025

Actualizado : 08:53

La renta variable ha alcanzado nuevos máximos a pesar de la persistente preocupación macroeconómica. El sentimiento y el posicionamiento de los inversores se mantienen moderados, lo que implica que cualquier retroceso probablemente será efímero.

Si bien las valoraciones parecen elevadas, la historia demuestra que el impulso de las ganancias y la política monetaria son mucho más importantes para la rentabilidad a corto plazo.

La renta variable sigue superando la barrera de la preocupación, alcanzando nuevos máximos históricos, incluso mientras los inversores se preocupan por el crecimiento, las políticas y la geopolítica. Sin embargo, el ánimo subyacente es todo menos eufórico. El indicador alcista-bajista, ampliamente seguido, ha vuelto a caer en territorio negativo, mientras que los inversores discrecionales han pasado de una posición neutral a una ligeramente infraponderada en renta variable. Este posicionamiento cauteloso indica que la renta variable no es una opción concurrida y que cualquier retroceso probablemente se encontrará con compradores dispuestos.

En este contexto, es natural que resurjan las preocupaciones sobre la valoración. El S&P 500 cotiza aproximadamente a 21 veces las ganancias del próximo año, un nivel que suena elevado e invita a pedir una corrección. Sin embargo, la historia ofrece una visión más matizada. Los múltiplos precio-beneficio elevados, por sí solos, tienen poco poder predictivo de la rentabilidad a corto plazo. Lo que impulsa constantemente los mercados en horizontes tácticos son el crecimiento de las ganancias y la trayectoria de la política monetaria. Los episodios pasados ​​lo demuestran claramente. En 1999 y de nuevo en 2021, las acciones avanzaron con fuerza a pesar de las elevadas valoraciones gracias a un sólido impulso de las ganancias y a un apoyo de la Reserva Federal. En cambio, las caídas de 2000 y 2022 se produjeron tras un estancamiento de las ganancias y una política monetaria más restrictiva. La situación actual se asemeja más al patrón anterior: las ganancias corporativas tienden al alza y la Reserva Federal se prepara para recortar los tipos de interés en lugar de subirlos.

En conjunto, estos factores indican que las altas valoraciones no son un catalizador de una recesión inminente. Mientras las ganancias sigan creciendo y la política monetaria se vuelva más expansiva, las acciones pueden mantenerse elevadas y podrían subir gradualmente hacia fin de año. Los inversores deberían centrarse en las revisiones de ganancias y las señales de la Fed, considerando cualquier debilidad del mercado como una oportunidad en lugar de una señal de alerta.

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