Esta es la estrategia defensiva en el mercado de valores que funciona independientemente de cuál sea el rendimiento final de los bonos.
- JPMorgan ve una oportunidad en acciones defensivas de baja volatilidad tras su reciente mal comportamiento.
- La estrategia podría funcionar tanto si los rendimientos de los bonos vuelven a subir como si empiezan a relajarse.
- Consumo básico, salud, utilities, seguros e industriales defensivas figuran entre los sectores preferidos.
Las bolsas han recuperado terreno desde los mínimos de marzo, pero no todos los segmentos del mercado han participado con la misma fuerza. Según Barbara Kollmeyer, los estrategas de JPMorgan creen que ha llegado el momento de mirar hacia un grupo que ha quedado rezagado: las acciones de baja volatilidad.
El equipo liderado por Mislav Matejka sostiene que este tipo de valores puede empezar a hacerlo mejor en los próximos meses, incluso aunque los rendimientos de los bonos tomen direcciones distintas. La idea es sencilla: si el mercado se vuelve más nervioso, los inversores buscarán refugio; si los tipos se moderan, estas compañías también podrían beneficiarse tras el castigo reciente.
Un grupo defensivo que se ha quedado atrás
JPMorgan se refiere a compañías con movimientos de precio más estables, beneficios menos volátiles, márgenes elevados y dividendos atractivos. Dentro de este grupo aparecen empresas de consumo básico, salud, servicios públicos, seguros y algunas industriales de perfil más defensivo.
Entre los nombres destacados figuran Procter & Gamble, Coca-Cola, Dover, Johnson & Johnson y American Electric Power en Estados Unidos, junto con compañías europeas como Nestlé y Roche.
La tesis de JPMorgan no se basa en perseguir a los grandes ganadores del mercado, sino en buscar compañías estables que han sido penalizadas y que ahora ofrecen un punto de entrada más razonable.
La presión de los bonos ha creado una oportunidad
En lo que va de año, las acciones de baja volatilidad han mantenido una clara relación inversa con los rendimientos de los bonos. Cuando las rentabilidades suben, este tipo de valores suele sufrir, especialmente porque muchos de ellos compiten con la renta fija por su perfil defensivo y sus dividendos.
Desde el inicio del conflicto con Irán, las acciones estadounidenses de baja volatilidad han caído alrededor de un 6%, mientras que los rendimientos de los bonos han aumentado unos 55 puntos básicos. Para JPMorgan, ese castigo ha creado una oportunidad interesante.
La firma considera que estos valores no parecen caros y que, además, ofrecen rentabilidades por dividendo atractivas. Ese binomio —valoraciones más razonables y perfil defensivo— puede ganar importancia si aumenta la volatilidad del mercado.
Por qué puede funcionar en distintos escenarios
JPMorgan plantea dos escenarios principales. Si el rendimiento del bono estadounidense a diez años vuelve a acercarse al 5%, el mercado en general podría sufrir por el impacto sobre las valoraciones y la economía. En ese contexto, los inversores tenderían a priorizar la preservación del capital y buscarían compañías más estables.
Si, por el contrario, el reciente repunte de los rendimientos se queda en un susto y las rentabilidades empiezan a relajarse, las acciones de baja volatilidad también podrían reaccionar positivamente. De hecho, ya mostraron mejor comportamiento relativo a comienzos de año, antes del conflicto con Irán.
El atractivo de esta estrategia está en su asimetría: no depende por completo de acertar la dirección exacta de los bonos, sino de comprar un grupo defensivo que ya ha sufrido y que puede recuperar protagonismo en varios escenarios macro.
JPMorgan espera menor presión en bonos y petróleo
El banco prevé que tanto los rendimientos de los bonos como los precios del petróleo bajen durante los próximos seis a doce meses. Además, sus estrategas no creen que los bancos centrales vayan a subir los tipos tanto como teme actualmente una parte del mercado.
La comparación con 2022 tampoco les parece del todo adecuada. Entonces, el fuerte crecimiento salarial tras la pandemia alimentó una inflación persistente y obligó a los bancos centrales a endurecer agresivamente la política monetaria. Ahora, JPMorgan considera menos probable una espiral estanflacionaria de precios y salarios.
Uno de los motivos es el temor creciente a la disrupción laboral provocada por la inteligencia artificial, que podría limitar la presión salarial y dificultar que una inflación de costes se traslade de forma duradera a toda la economía.
Los valores que entran en la cesta defensiva
La cesta estadounidense de baja volatilidad de JPMorgan incluye compañías seleccionadas por criterios como baja volatilidad del precio, estabilidad de beneficios, margen neto elevado, calidad del dividendo y rentabilidad por dividendo superior al 1%.
Entre los nombres incluidos destacan:
- Johnson & Johnson, dentro del sector salud.
- Coca-Cola, Procter & Gamble, Colgate-Palmolive, Mondelez, Kimberly-Clark y General Mills, en consumo básico.
- American Electric Power, Evergy, Duke Energy, WEC Energy, Alliant Energy y Ameren, dentro de utilities.
- Dover, Honeywell, Illinois Tool Works, Snap-on y Waste Management, entre las industriales defensivas.
- Cboe Global Markets, CME Group, Aflac, Ameriprise Financial y Marsh & McLennan, dentro del sector financiero.
En definitiva, JPMorgan recomienda no limitarse a los grandes ganadores del mercado. Tras meses de peor comportamiento relativo, las acciones de baja volatilidad podrían ofrecer una combinación atractiva de defensa, dividendo y recuperación potencial. En un mercado pendiente de los bonos, el petróleo y los bancos centrales, esta estrategia vuelve a ganar sentido para quienes busquen reducir riesgo sin abandonar por completo la renta variable.