El repunte de las rentabilidades pone a prueba la calma del mercado

Por

Capitalbolsa | 02 ene, 2026

Puntos clave
  • Repunte de rentabilidades en la deuda estadounidense al inicio del año.
  • El mercado de bonos vuelve a enviar señales de advertencia a los activos de riesgo.
  • Déficit y deuda explican por qué las tires siguen tensionadas pese a datos más fríos.

El arranque del nuevo año está siendo más interesante de lo que muchos anticipaban, y no precisamente por la bolsa. El mercado de bonos vuelve a tomar protagonismo y creemos que conviene seguirlo muy de cerca, porque puede condicionar seriamente el comportamiento de los activos de riesgo en las próximas semanas.

Aunque existe la expectativa de que la Reserva Federal pueda adoptar un tono algo más dovish a lo largo de 2026, lo cierto es que las rentabilidades de los bonos del Tesoro siguen firmes. Y esa combinación no suele ser una buena receta para las estrategias más agresivas, por mucho que el posicionamiento inicial del mercado apunte a un comienzo de año optimista para la renta variable.

Las tires vuelven a tensarse

En la sesión actual, el rendimiento del bono estadounidense a 10 años ha escalado con fuerza hasta la zona del 4,18%, llegando a marcar máximos intradía muy cerca del 4,20%. Este nivel no es casual: ha actuado como techo desde al menos septiembre y se ha convertido en una referencia técnica y psicológica clave para el mercado.

Si este umbral acaba cediendo, el mensaje sería claro: el mercado de deuda empieza a descontar riesgos estructurales más allá del simple ciclo económico.

Más llamativo aún es lo que está ocurriendo en el tramo largo de la curva. El bono a 30 años ha repuntado hasta el 4,87%, su nivel más alto desde comienzos del pasado mes de septiembre. Esto reabre una pregunta incómoda: ¿por qué suben las tires si, en teoría, los tipos deberían ir bajando?

Deuda, déficit y prima de riesgo

Nosotros creemos que la explicación es bastante directa. El mercado está cada vez más centrado en las cuestiones fiscales de Estados Unidos. La emisión de deuda sigue siendo muy elevada y, con una política fiscal expansiva, la oferta de bonos inunda el mercado. En un contexto así, el equilibrio entre oferta y demanda se rompe: los precios caen y las rentabilidades suben.

A esto se suma un factor clave: el déficit presupuestario estructuralmente alto. Mantener deuda estadounidense exige una prima mayor, tanto por riesgo como por plazo, y esa prima sigue presionando al alza las tires incluso cuando los datos macroeconómicos —especialmente del mercado laboral— empiezan a mostrar signos de enfriamiento.

Si el bono a 30 años se aproxima de nuevo al 5%, no descartamos episodios de mayor tensión en los mercados, especialmente en aquellos más sensibles al coste del capital.

Por eso, aunque el año comience con los futuros del S&P 500 subiendo alrededor de un 0,4% y Asia mostrando un tono razonablemente constructivo, creemos que sería un error bajar la guardia. El mercado de bonos sigue siendo el juez silencioso del ciclo, y su mensaje, de momento, invita a la prudencia.

Últimas noticias