El gráfico semanal: ¿Europa como activo refugio?
Renta 4 Banco
Actualizado : 19:10
- El repunte de las rentabilidades de los bonos ha vuelto a presionar a las bolsas a ambos lados del Atlántico.
- Europa ha resistido mejor en la última semana, pero en el balance mensual el castigo ha sido incluso mayor que en Estados Unidos.
- La diferencia real no está tanto en la geografía como en la composición sectorial de cada índice.
El bono alemán a diez años, el bund, volvió a dejar una señal relevante esta semana. Tras caer por debajo del 3% al calor del anuncio de Donald Trump sobre un posible acuerdo con Irán, el movimiento se revirtió con rapidez cuando el mercado empezó a asumir que el final de la guerra no estaba ni mucho menos cerca. El viernes cerró de nuevo por encima de ese umbral, en el 3,10%, dentro de un movimiento generalizado de repunte de las rentabilidades en los tramos largos de la deuda.
Como suele ocurrir, esa subida de tipos fue acompañada por presión vendedora en la renta variable. Tanto en Europa como en Estados Unidos las bolsas acusaron el endurecimiento de las condiciones financieras, aunque con una diferencia llamativa: el cierre semanal fue claramente peor en Wall Street, mientras que los índices europeos lograron aguantar bastante mejor el golpe.
La paradoja del mercado es evidente: Europa sería, en teoría, una de las grandes perjudicadas por la prolongación de las guerras de Ucrania e Irán, pero al mismo tiempo podría ser una de las principales beneficiadas si se alcanzara una salida pactada. En el muy corto plazo, sin embargo, algunos inversores parecen verla como una alternativa más estable frente al creciente desgaste político que genera Trump.
Europa resiste en la semana, pero no en el mes
Si observamos solo la última semana, el contraste es claro. El EuroStoxx logró subir un 0,1%, el Ibex avanzó un 0,5%, el CAC otro 0,5% y el MIB italiano un 1,3%. Solo el DAX alemán terminó en negativo, con una caída del 0,4%. En Estados Unidos, en cambio, el tono fue bastante peor: el Nasdaq cayó un 3,2%, el S&P 500 cedió un 2,5% y el Dow Jones perdió un 0,9%. Únicamente el Russell 2000 consiguió salvar la semana con una subida modesta del 0,5%.
Pero esa lectura cambia cuando ampliamos el foco al último mes, que coincide con el periodo en el que la guerra iniciada el 28 de febrero ha pesado directamente sobre los mercados. Ahí las caídas europeas superan a las estadounidenses. El DAX se deja casi un 12%, mientras que el CAC y el EuroStoxx retroceden más de un 10%. Solo el Ibex y el MIB bajan algo menos, un 8,5% y un 8,1%, respectivamente. En Estados Unidos, los grandes índices se mueven en torno a descensos cercanos al 8% en ese mismo plazo.
La composición sectorial marca la diferencia
Si el análisis se extiende desde comienzos de año, la distancia entre Europa y Estados Unidos se reduce bastante. El EuroStoxx baja un 4,9%, el Dow Jones un 6%, el S&P 500 un 7% y el Nasdaq casi un 9,9%. A partir de ahí, la explicación parece menos geográfica y mucho más sectorial.
El Nasdaq ha sido el índice más castigado porque la corrección se ha cebado con las grandes tecnológicas, especialmente con las conocidas MAG7. Microsoft pierde alrededor de un 34% desde máximos, Meta más de un 30%, y nombres como Nvidia, Alphabet o Amazon rondan descensos del 20%. Tesla también ha sufrido con fuerza y Apple, aunque menos, tampoco ha escapado de la corrección.
En cambio, en Europa algunos índices han contado con apoyos que han amortiguado mejor el golpe. En el caso español, por ejemplo, el comportamiento de valores como Repsol, Enagás o Puig ha servido de contrapeso frente al deterioro de otros segmentos del mercado.
La conclusión es bastante clara: el impacto de esta fase correctiva depende menos del país o del área económica y mucho más de qué sectores pesan en cada índice. No hay un refugio automático en Europa. Lo que hay es una diferencia de exposición entre bolsas con más tecnología y otras con más energía, banca o valores defensivos.
Por eso, más que buscar refugios geográficos, el mercado parece estar premiando la calidad y penalizando el exceso de valoración. La pérdida de momentum es global, pero el castigo no está siendo homogéneo. En un entorno así, la clave no está tanto en si una compañía cotiza en Europa o en Estados Unidos, sino en la solidez real del negocio que hay detrás.