El fracaso del alto el fuego devuelve la presión a los mercados y frena el rebote del riesgo

Por

Capitalbolsa | 13 abr, 2026

Actualizado : 18:00

Puntos clave
  • El fracaso de las negociaciones entre EE.UU. e Irán ha frenado con brusquedad el rebote de los activos de riesgo.
  • Petróleo, dólar y bolsas vuelven a moverse al ritmo del conflicto, mientras los inversores siguen viendo el revés como un contratiempo, no como una ruptura definitiva.
  • Euro, dólar y libra quedan condicionados esta semana tanto por el frente geopolítico como por varios datos macro clave.

El impulso alcista que habían recuperado los mercados gracias al optimismo en torno al alto el fuego ha sufrido un frenazo en seco. El fin de semana dejó un nuevo golpe de realidad: las negociaciones entre Estados Unidos e Irán fracasaron y Washington anunció el bloqueo del estrecho de Ormuz para todos los buques con origen o destino en puertos iraníes. El resultado ha sido inmediato: repunte del petróleo, retroceso de los futuros bursátiles y una recuperación moderada del dólar.

Aun así, la reacción del mercado sigue siendo, por ahora, menos violenta de lo que cabría esperar en un escenario así. Ni el crudo ha recuperado todavía los máximos previos al alto el fuego, ni el dólar ha desatado una subida clara de refugio, ni las bolsas han entrado en modo pánico. Eso sugiere que los inversores siguen interpretando el fracaso de las conversaciones más como un tropiezo temporal que como la prueba definitiva de que la vía diplomática ha muerto.

El mercado sigue en modo espera, pero el revés es claro

Eso no significa que el golpe sea menor. El colapso de las conversaciones supone un retroceso evidente para el sentimiento de mercado y devuelve toda la atención a la Casa Blanca, a la estrategia militar de Washington y a cualquier novedad que llegue desde el terreno. Con un calendario macro relativamente ligero, el conflicto vuelve a dominar casi por completo la dirección de los activos.

Esta semana, además, los inversores sí tendrán algunas referencias económicas que pueden ayudar a calibrar el impacto real de la guerra. El martes se publicará el IPP de marzo en Estados Unidos, el miércoles llegará la producción industrial de febrero en la eurozona y el jueves se conocerá el PIB mensual de febrero del Reino Unido. No resolverán el conflicto, claro, pero sí pueden dar pistas sobre si el shock energético ya está empezando a filtrarse al crecimiento y a la inflación.

La lectura de mercado es sencilla: la geopolítica manda, pero los datos macro van a empezar a decir si el daño económico real ya se está extendiendo más allá del ruido.

Euro: atrapado entre el BCE y el coste energético

En circunstancias normales, la derrota de Viktor Orbán en las elecciones del fin de semana habría dado cierto apoyo al euro. No deja de ser la salida de una figura euroescéptica que durante años ha complicado muchas decisiones dentro de la Unión Europea. Pero ahora mismo ese factor ha quedado totalmente eclipsado por la crisis con Irán.

A pesar del fracaso de las negociaciones, el EUR/USD sigue moviéndose justo por debajo de 1,17, una cota que refleja un optimismo todavía prudente. El mercado parece seguir pensando que, tarde o temprano, prevalecerá una salida negociada. A corto plazo, sin embargo, el euro está sometido a dos fuerzas enfrentadas.

Mientras ese equilibrio no se rompa, el euro seguirá moviéndose con dificultad, sin fuerza suficiente para desmarcarse con claridad en uno u otro sentido.

Dólar: la inflación vuelve a dar apoyo al billete verde

En Estados Unidos, la inflación de marzo volvió a acelerarse como estaba previsto, impulsada sobre todo por el fuerte encarecimiento de la gasolina. El índice general subió casi un 1% en un solo mes, mientras que el componente subyacente fue algo más contenido. Pero esa moderación relativa perdió fuerza tras la publicación del PCE de febrero, que mostró una tasa anualizada a tres meses cercana al 5%.

Eso convierte al IPP de marzo en una referencia mucho más relevante de lo habitual. Normalmente pasa casi desapercibido, pero esta vez servirá para medir hasta qué punto el shock energético se está trasladando a la cadena de producción. Si el dato sale fuerte, reforzará la idea de que la Fed tendrá difícil justificar recortes en el corto plazo.

Por ahora, el mercado sigue pensando que el impacto de la guerra sobre la economía estadounidense ha sido relativamente limitado, más allá del alza en carburantes. Pero tras la ruptura de las negociaciones, los futuros de tipos han vuelto a retirar de precio cualquier expectativa clara de recorte este año. Esa visión podría cambiar rápido si reaparecen avances diplomáticos, pero hoy por hoy el dólar vuelve a tener apoyo.

En este entorno, la debilidad estructural del dólar queda en pausa: la inflación, el petróleo y el papel refugio vuelven a jugar a su favor.

Libra: eclipsada por completo por la guerra

La libra esterlina también ha quedado atrapada por el conflicto. En un contexto normal, el mercado estaría mucho más pendiente del riesgo político británico, de la posibilidad de una política fiscal más expansiva o de un entorno regulatorio menos favorable para las empresas. Pero nada de eso está pesando ahora tanto como el ruido procedente de Oriente Próximo.

Los datos de febrero que publicará Reino Unido esta semana aportarán poca información útil sobre el efecto de la guerra, por simple cuestión de calendario. Mucho más importante será la intervención del gobernador del Banco de Inglaterra, Andrew Bailey. La expectativa es que mantenga un tono prudente y siga descartando una subida inmediata de tipos.

Dado que antes del conflicto el mercado ya contemplaba recortes graduales a lo largo del año, sigue pareciendo poco probable una deriva agresiva hacia un endurecimiento monetario fuerte. En la práctica, salvo sorpresa, la libra tenderá a moverse bastante en línea con el euro y al compás de cómo evolucione el conflicto con Irán.

La guerra sigue marcando el pulso del mercado

La conclusión es bastante clara: el mercado ha perdido parte del optimismo que había reconstruido con la tregua, pero todavía no ha abrazado un escenario plenamente negativo. Sigue viendo margen para que las conversaciones puedan retomarse y para que el conflicto no derive en una dislocación mayor.

El problema es que, hasta que no exista una señal firme de estabilización, cada titular seguirá moviendo petróleo, divisas y bolsas. Y en un entorno así, tanto el euro como la libra seguirán condicionados por la guerra, mientras el dólar conserva una ventaja táctica apoyada en inflación, tipos y refugio.

Últimas noticias