Dos señales de alerta amenazan el entusiasmo bursátil por la inteligencia artificial

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Capitalbolsa | 05 jun, 2026

Actualizado : 19:30

Puntos clave
  • TS Lombard advierte de que el mercado puede estar dando por ganada demasiado pronto la apuesta por la inteligencia artificial.
  • El analista Dario Perkins ve riesgos en el llamado reciclaje de inversión de capital entre grandes tecnológicas y compañías de IA.
  • Dos señales clásicas de techo de mercado empiezan a aparecer: nuevas OPV y endurecimiento monetario.

El entusiasmo por la inteligencia artificial sigue siendo uno de los grandes motores de Wall Street, pero no todos los analistas creen que el debate esté cerrado. Según recoge Jamie Chisholm, Dario Perkins, economista de TS Lombard, advierte de que los alcistas pueden estar declarando victoria demasiado pronto en torno a la sostenibilidad del gasto de capital vinculado a la IA.

Las bolsas han vuelto a marcar máximos históricos y buena parte del avance reciente sigue apoyándose en la narrativa de la inteligencia artificial. Sin embargo, Perkins considera que la fortaleza aparente del sector puede estar escondiendo una dinámica más frágil: gran parte de los ingresos y de los cuellos de botella actuales en el ecosistema tecnológico responderían a un proceso de reciclaje de inversión.

El problema del reciclaje de capital

La idea central de TS Lombard es que las grandes compañías de servicios en la nube están recibiendo enormes pedidos plurianuales de empresas de inteligencia artificial que, de momento, no generan ingresos suficientes para sostener por sí solas esos compromisos.

Perkins señala que cerca del 50% de la cartera de pedidos combinada de Microsoft, Oracle, Google y Amazon procedería de OpenAI y Anthropic. Al mismo tiempo, esas mismas grandes tecnológicas están invirtiendo directamente en dichas compañías de IA. Es decir, parte del dinero vuelve al ecosistema en forma de pedidos, ingresos o revalorización de inversiones.

La advertencia es clara: mientras el gasto en centros de datos siga creciendo, la maquinaria funciona. El riesgo aparece si el ritmo de inversión se frena.

Una industria muy expuesta al gasto de capital

El auge de la IA ha generado un círculo expansivo: más inversión en centros de datos, más demanda de chips, más contratos para proveedores de nube, más ingresos esperados y mayores valoraciones bursátiles. El problema es que esa cadena depende de que las grandes tecnológicas mantengan un nivel de inversión extraordinariamente elevado.

Para TS Lombard, el impulso a corto plazo sigue siendo fuerte. Las compañías planean seguir construyendo infraestructura y eso sostiene la narrativa. Pero el sector queda muy vulnerable a cualquier desaceleración del gasto de capital, especialmente si los inversores empiezan a exigir una rentabilidad más clara sobre esas inversiones.

La cuestión ya no es si la inteligencia artificial será importante. Lo será. La pregunta relevante para el mercado es otra: si las valoraciones actuales ya descuentan demasiado éxito futuro.

Primera señal clásica: auge de OPV

Uno de los riesgos que menciona Perkins es el aumento de salidas a bolsa de compañías muy ligadas a la narrativa tecnológica. Históricamente, los grandes ciclos alcistas suelen coincidir en su fase final con una oleada de OPV, cuando accionistas iniciales, fondos de capital riesgo e inversores privados aprovechan el apetito del mercado para monetizar sus participaciones.

El paralelismo con la burbuja puntocom es evidente. Entonces, muchas salidas a bolsa sirvieron para que inversores tempranos vendieran parte de sus posiciones a un mercado eufórico. En el ciclo actual, el foco se sitúa en posibles operaciones de nombres como SpaceX, Anthropic u OpenAI.

Una OPV no marca por sí sola un techo de mercado, pero una oleada de colocaciones en plena euforia suele ser una señal de cautela.

Segunda señal: bancos centrales más duros

La otra señal clásica que preocupa a TS Lombard es el endurecimiento de la política monetaria. El repunte de las presiones inflacionistas ha cambiado el tono de varios bancos centrales. El mercado espera subidas de tipos por parte del Banco de Japón y del Banco Central Europeo, mientras que en Estados Unidos aumenta la percepción de que el próximo movimiento de la Reserva Federal podría ser también una subida.

Esto es relevante porque las valoraciones de crecimiento son especialmente sensibles a los tipos de interés. Si el coste del dinero sube o permanece elevado durante más tiempo, el mercado tiende a castigar más duramente a las compañías cuyo valor depende de beneficios futuros muy lejanos.

Una advertencia, no una llamada al desplome

Perkins no sostiene que un desplome sea inminente. Su mensaje es más matizado: el mercado puede seguir subiendo mientras el gasto en IA mantenga el impulso, pero la durabilidad del rally merece ser cuestionada.

El problema es que la narrativa alcista exige que todo siga funcionando casi a la perfección: inversión masiva, crecimiento de ingresos, expansión de márgenes, financiación abundante y bancos centrales no demasiado agresivos. Si alguno de esos pilares se debilita, el ajuste podría ser rápido.

En resumen, la inteligencia artificial sigue siendo una fuerza estructural poderosa, pero el mercado puede estar confundiendo una tendencia tecnológica real con una justificación automática para cualquier valoración. TS Lombard no niega el potencial de la IA; advierte de que el precio de muchos activos ya exige un escenario demasiado favorable.

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