Diciembre ilusiona a los inversores: Estacionalidad y recortes de la Fed buscan un cierre en máximos.
Actualizado : 17:20
- Wall Street confía en que la estacionalidad de diciembre permita cerrar 2025 cerca de máximos históricos.
- La debilidad de noviembre se ha concentrado en los grandes nombres de IA y tecnología, abriendo la puerta a un rebote selectivo.
- La combinación de buenos resultados del 3T, expectativa de recorte de tipos y presión por “maquillar” carteras sostiene el escenario de rally de fin de año.
La periodista Sarah Min recoge en su último análisis cómo Wall Street afronta el mes de diciembre con la mirada puesta en la estacionalidad: históricamente, este periodo ha sido uno de los más favorables para la renta variable estadounidense, y muchos inversores esperan que 2025 no sea la excepción. Tras un noviembre irregular, marcado por correcciones en grandes tecnológicas, el mercado busca apoyarse en esos vientos de cola para intentar cerrar el año en la parte alta del rango, cuando no en máximos históricos.
Un noviembre flojo para la tecnología, pese al rebote final
Como recuerda Sarah Min, noviembre suele ser, al igual que diciembre, un mes estadísticamente fuerte para las Bolsas. Sin embargo, este año el comportamiento ha sido más errático. El Dow Jones y el S&P 500 han logrado cerrar el mes ligeramente en positivo, pero el Nasdaq Composite, mucho más expuesto a tecnología e inteligencia artificial, ha cedido casi un 2%, acusando un castigo notable en algunos de sus componentes más populares.
Entre los nombres más golpeados destacan Nvidia, con una caída mensual cercana al 13%; Super Micro Computer, que se ha desplomado alrededor de un 35% y se ha convertido en el peor valor del S&P 500 en el periodo; y Coinbase, con descensos del orden del 21%. Todo ello en un contexto en el que, como recuerda la autora, los índices llegaron a ir mucho más abajo antes del rebote de finales de mes.
Esta secuencia —correcciones intensas en líderes de ciclo seguidas de rebotes técnicos— es típica de fases avanzadas de mercado alcista, donde cualquier duda sobre valoraciones se traduce rápidamente en ventas, pero el flujo estructural hacia renta variable sigue presente.
Estacionalidad favorable y apoyo de beneficios y Fed
La tesis de fondo que recoge Sarah Min se apoya en varios pilares. En primer lugar, la estacionalidad: desde 1950, diciembre es el tercer mejor mes del año para el Dow Jones y el S&P 500; y lo mismo ocurre para el Nasdaq desde 1971, según los datos del Stock Trader’s Almanac. Es decir, estadísticamente el mercado tiende a comportarse bien en este tramo final del año.
En segundo lugar, Wall Street viene de una temporada de resultados del tercer trimestre claramente sólida. El S&P 500 estaría en camino de registrar un crecimiento de beneficios cercano al 13% en términos agregados, con muchas compañías demostrando capacidad para gestionar presión de costes y aranceles, y superar las expectativas del consenso, tal y como subraya el análisis de Min.
Además, el mercado descuenta que la Reserva Federal volverá a recortar tipos en diciembre, lo que aportaría un viento de cola adicional a los sectores más sensibles a los tipos de interés y reforzaría el relato de “aterrizaje suave” que domina parte del discurso de los gestores.
A todo ello se suma el clásico componente de year-end performance anxiety: muchos gestores que han ido por detrás de los índices el resto del año se ven prácticamente obligados a poner a trabajar la liquidez si quieren cerrar 2025 con un resultado aceptable frente a sus comparables y a sus índices de referencia.
Rally selectivo, stock picking y riesgos latentes
Entre los optimistas que cita Sarah Min figura Ken Mahoney, CEO de Mahoney Asset Management, quien sostiene que el mercado ha pasado de una “tormenta perfecta” a un contexto de “mejor configuración” para un rally de fin de año. En su caso, explica que ha aprovechado la corrección para reconstruir exposición en compañías que considera líderes claros de la economía de la IA, como Microsoft y AMD, tras haber elevado liquidez en otoño.
Mahoney espera un entorno más propicio para los stock pickers, en el que la clave sea diferenciar ganadores y perdedores dentro del universo tecnológico y de inteligencia artificial, más que apostar de forma indiscriminada por todo el sector.
No obstante, el artículo de Min también recoge voces más prudentes. Analistas como Javed Mirza, de Raymond James, advierten de que algunos indicadores técnicos activados recientemente apuntan a una posible fase correctiva adicional que podría llevar al S&P 500 a caer hasta un 10% en los próximos tres meses. La preocupación central: que las grandes acciones de IA hayan adelantado demasiado crecimiento futuro y sus valoraciones sigan siendo frágiles ante cualquier decepción macro o de beneficios.
Desde nuestra perspectiva, el cuadro que describe Sarah Min es coherente con un final de año donde la estacionalidad y el miedo a quedarse fuera pueden empujar al alza a los índices, pero donde los riesgos de corrección no han desaparecido. A corto plazo, vemos sentido en mantener exposición a renta variable estadounidense, aunque con un enfoque claramente selectivo en calidad y en compañías capaces de seguir defendiendo márgenes en un entorno menos benigno.
Creemos que los inversores deberían evitar perseguir el precio en nombres de IA extremadamente caros y optar por una construcción de cartera más equilibrada, aprovechando eventuales caídas para entrar en niveles más razonables. Al tratarse de un comentario macro sobre índices (Dow, S&P 500 y Nasdaq) y no sobre un valor específico, en este caso no aplica un precio objetivo consenso ni una recomendación consenso concretos; el foco debe estar en la gestión del riesgo y en el horizonte de inversión.