Cuatro sectores de Wall Street muestran señales de burbuja, y Nvidia no es el mayor riesgo
Actualizado : 08:15
- El S&P 500 no parece estar en una burbuja general, pero varios sectores sí muestran signos claros de exceso.
- Componentes electrónicos, construcción e ingeniería, metales diversificados y semiconductores acumulan fuertes sobre-rentabilidades.
- Según el estudio citado por Mark Hulbert, cuanto mayor es la subida relativa de un sector en dos años, mayor es el riesgo de desplome posterior.
El debate sobre una posible burbuja bursátil no afecta por igual a todo el mercado. Según el análisis de Mark Hulbert, el S&P 500 no parece estar actualmente en una burbuja generalizada, pero sí hay varios sectores concretos que muestran señales de sobrecalentamiento muy relevantes.
La clave está en un estudio académico titulado “Bubbles for Fama”, que cuestiona la idea de que las burbujas no pueden identificarse antes de estallar. Sus autores sostienen que la probabilidad de una fuerte corrección aumenta de forma significativa cuando una industria acumula una rentabilidad extraordinaria frente al mercado durante los dos años anteriores.
La regla del exceso: cuanto más se aleja un sector, mayor es el riesgo
El estudio define un desplome como una caída de al menos el 40% durante los dos años siguientes. A partir de ahí, establece una relación directa entre el exceso de rentabilidad de una industria y su probabilidad de corrección severa.
Cuando un sector supera al S&P 500 en al menos 100 puntos porcentuales durante dos años, la probabilidad estimada de desplome alcanza el 53%. Si la ventaja sube a 125 puntos, el riesgo se eleva hasta el 76%. Y si la diferencia llega a 150 puntos, la probabilidad se aproxima al 80%.
El mensaje es incómodo: las grandes subidas no son por sí solas una prueba de burbuja, pero cuando un sector se separa demasiado del mercado durante demasiado tiempo, el riesgo estadístico aumenta con fuerza.
El mayor riesgo no está en Nvidia, sino en componentes electrónicos
La intuición podría llevar a pensar que los semiconductores, con Nvidia como símbolo del boom de la inteligencia artificial, son el foco principal de burbuja. Sin embargo, según Hulbert, el sector más estirado no es ese, sino el de componentes electrónicos.
Este grupo, donde destacan compañías como Corning y Amphenol, acumula una rentabilidad del 190,4% en dos años, frente al 42,9% del S&P 500. Esa diferencia de 147,5 puntos porcentuales situaría su riesgo de desplome cerca del 80%, según la metodología del estudio.
También aparece en zona de peligro el subsector de construcción e ingeniería, con una sobre-rentabilidad de 123,9 puntos. Entre sus principales valores figuran Quanta Services y Comfort Systems USA.
Los semiconductores también están en zona delicada
Los semiconductores no quedan fuera de la advertencia. El sector acumula una ventaja de 100,5 puntos porcentuales frente al S&P 500 en los últimos dos años, lo que lo coloca justo en el umbral donde el estudio estima una probabilidad de desplome del 53%.
No es una condena inmediata, pero sí una señal de alerta. El mercado puede seguir premiando la narrativa de inteligencia artificial durante más tiempo, pero las valoraciones y la concentración empiezan a exigir una gestión del riesgo mucho más estricta.
- Componentes electrónicos: el grupo más sobrecalentado.
- Construcción e ingeniería: fuerte exceso de rentabilidad en dos años.
- Metales diversificados y minería: también en zona de riesgo.
- Semiconductores: alta exposición al entusiasmo por la IA.
La burbuja no siempre está donde más ruido mediático hay. A veces el exceso más peligroso aparece en sectores menos visibles, pero igual de beneficiados por la misma narrativa de fondo.
El mercado general no estaría en burbuja
La lectura para el conjunto del mercado es menos extrema. State Street Markets ha utilizado la misma investigación para elaborar previsiones de “espuma” bursátil. Según la última lectura citada por Hulbert, el S&P 500 tendría una probabilidad del 30% de sufrir un desplome en los próximos dos años.
Ese nivel es solo ligeramente superior al promedio de los últimos cinco años, situado en torno al 26%. Por tanto, el mensaje no es que todo Wall Street esté en una burbuja, sino que determinados sectores han corrido demasiado y presentan una relación rentabilidad-riesgo cada vez menos cómoda.
La conclusión es clara: el índice puede no estar en una fase de exceso generalizado, pero sí existen focos de vulnerabilidad importantes. Para el inversor, esto obliga a distinguir entre mercado y sectores. El riesgo no está necesariamente en tener bolsa, sino en estar demasiado concentrado en las áreas que más han subido.