Bank of America advierte: el rally de la IA empieza a recordar a grandes burbujas históricas

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Capitalbolsa | 18 may, 2026

Actualizado : 08:36

Puntos clave
  • Bank of America advierte de un fuerte exceso en semiconductores, con el SOX un 62% por encima de su media de 200 sesiones.
  • El petróleo y las materias primas lideran ampliamente las rentabilidades del año, mientras bitcoin y bonos gubernamentales quedan rezagados.
  • La riqueza bursátil de los hogares estadounidenses sigue alimentando el ciclo expansivo, aunque los bonos y la política aparecen como los grandes riesgos.

Bank of America vuelve a poner el foco en una de las grandes paradojas actuales del mercado: mientras los bonos siguen tensionándose y la inflación amenaza con repuntar, la renta variable estadounidense continúa sostenida por el efecto riqueza, el entusiasmo por la inteligencia artificial y el fuerte comportamiento de las materias primas.

El balance anual de activos muestra una dispersión extrema. El petróleo lidera con una subida del 76,6% en el año, seguido por las materias primas, que avanzan un 62,5%. Muy por detrás quedan la renta variable global, el S&P 500 y el oro. En negativo, destacan los bonos gubernamentales y bitcoin.

El petróleo domina el mapa de rentabilidades

La fotografía de mercado es contundente. Los activos más vinculados a inflación, energía y materias primas son los grandes ganadores del ejercicio, mientras los activos más sensibles a tipos muestran un comportamiento mucho más débil.

Esta composición confirma que el mercado está premiando activos reales y vinculados a inflación, pero penaliza aquellos que sufren con el repunte de las rentabilidades. En ese contexto, los bonos siguen siendo el principal punto de fricción para la renta variable.

La señal de fondo es clara: el mercado sigue funcionando bajo una lógica de inflación, energía cara y liquidez dirigida hacia activos con momentum, no bajo un escenario plenamente normalizado.

El efecto riqueza sostiene el “boom loop” estadounidense

Bank of America señala que la riqueza accionarial de los hogares estadounidenses ha aumentado en unos 4 billones de dólares en lo que va de año, tomando como referencia sus datos de clientes privados. Este avance se suma a incrementos muy relevantes en los años anteriores: 10 billones en 2025, 9 billones en 2024 y 8 billones en 2023.

Este efecto riqueza es una pieza clave del llamado “boom loop” estadounidense. A medida que las carteras suben, los hogares se sienten más ricos, el consumo resiste mejor, las empresas mantienen beneficios sólidos y el mercado vuelve a encontrar soporte.

El problema es que este círculo virtuoso puede romperse por dos vías: la política y los bonos. Si el riesgo político aumenta o las rentabilidades de la deuda siguen subiendo, el soporte de valoración de la renta variable puede debilitarse.

El SOX entra en zona de comparación histórica

El dato más llamativo está en los semiconductores. El índice SOX cotiza aproximadamente un 62% por encima de su media móvil de 200 sesiones, una distancia extremadamente elevada. Bank of America lo compara con episodios históricos como el Nasdaq en la burbuja puntocom o incluso el mercado francés durante la burbuja del Mississippi.

La combinación que observa el banco es típica de fases de euforia: movimiento exponencial de precios, concentración del liderazgo, caída de la volatilidad y una renta variable que empuja al alza incluso las rentabilidades de los bonos. En ese entorno, el escenario de melt-up empieza a convertirse para muchos inversores en el caso base.

Que la inteligencia artificial sea una tendencia estructural no impide que los precios entren en fase de exceso. El riesgo no está en negar la revolución tecnológica, sino en pagar demasiado por ella.

Inflación, Fed y rentabilidades: el punto delicado

Bank of America también advierte de que el IPC estadounidense podría encaminarse hacia niveles superiores al 5% antes de las elecciones de mitad de mandato. Sin embargo, pocos inversores esperan que Kevin Warsh suba tipos en 2026, lo que explica por qué el posicionamiento sigue favoreciendo acciones y materias primas hasta noviembre.

La contrapartida está en los bonos. Las rentabilidades han subido alrededor de 50 puntos básicos en tres meses desde la llegada del nuevo presidente de la Fed. La entidad apunta a una posible rentabilidad del Treasury a 2 años en el 4,53% y del 10 años en el 4,93% hacia mediados de agosto.

Este movimiento es crucial porque unos rendimientos más altos erosionan el atractivo relativo de las acciones, especialmente de los valores de crecimiento y de los sectores más dependientes de valoraciones elevadas.

El mercado sigue comprando riesgo, pero con más fragilidad

El mensaje de Bank of America no es necesariamente bajista de forma inmediata. De hecho, reconoce que el mercado sigue favoreciendo una fase de subidas en acciones y materias primas mientras no haya subidas de tipos por parte de la Fed. Pero el equilibrio es cada vez más estrecho.

Si la inflación sigue acelerando, si el petróleo mantiene su avance y si los bonos continúan rompiendo al alza en rentabilidad, las valoraciones exigentes del mercado tecnológico podrían quedar más expuestas. El principal riesgo no es que el ciclo termine mañana, sino que los inversores estén asumiendo como normal un escenario de euforia difícil de sostener indefinidamente.

La lectura de inversión es que el mercado continúa dominado por el petróleo, la IA y el efecto riqueza, pero los bonos empiezan a actuar como límite natural. Si las TIRes siguen subiendo, el margen para seguir pagando múltiplos extremos se reducirá.

En definitiva, Bank of America describe un mercado potente, pero también cada vez más concentrado y vulnerable. El liderazgo de los chips de IA, la fortaleza de las materias primas y el aumento de la riqueza bursátil sostienen el rally. Pero inflación, petróleo y bonos siguen siendo los factores capaces de romper el equilibrio.

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