ACCIONES: Estrategia de renta variable: Cómo afrontar el nuevo ciclo de recortes de la Fed.
Mathieu Racheter, Jefe de Investigación de Estrategia de Renta Variable, Julius Baer
La historia demuestra que el impacto de un ciclo de recortes depende menos del cambio de política en sí y más del contexto económico. Los inversores deberían seguir los datos de crecimiento y las tendencias de beneficios con la misma atención que la trayectoria de la política monetaria de la Fed.
La decisión de la Fed de la semana pasada de reanudar su ciclo de recortes de tipos no sorprendió a los mercados. Se esperaba ampliamente una reducción de 25 puntos básicos, y los inversores en renta variable reaccionaron con movimientos de precios moderados. Pero la verdadera historia va más allá de la respuesta inmediata del mercado: ¿cómo se comportan normalmente las acciones una vez que la Fed inicia un ciclo de flexibilización?
Un análisis histórico resulta ilustrativo. Desde principios de la década de 1980, ha habido nueve períodos distintos en los que la Fed comenzó a recortar los tipos tras un ciclo de subidas y dos casos en los que los recortes se reanudaron tras una pausa de al menos seis meses. El rendimiento posterior de la renta variable estadounidense ha sido dispar. En varios casos, las acciones repuntaron con fuerza tras el primer recorte; en otros, perdieron terreno. El factor diferenciador clave ha sido el estado de la economía. Cuando la Reserva Federal flexibilizó la política monetaria mientras el crecimiento se mantuvo intacto, el índice S&P 500 avanzó un promedio del 16,2 % durante los 12 meses siguientes. En cambio, cuando los recortes acompañaron una economía en contracción, la rentabilidad promedió un -4,3 %. El mismo patrón se observa en el extranjero. La renta variable europea subió un 13,2 % en períodos no recesivos y la japonesa un impresionante 25,6 %.
La probabilidad de una recesión tras un primer recorte no es trivial. Históricamente, ronda el 56 %, y las recesiones suelen comenzar en un plazo de cinco meses. Sin embargo, los episodios de flexibilización no recesiva pueden ser un potente factor de apoyo. Un ejemplo revelador ocurrió en noviembre de 2002, el único caso desde 1981 en el que la Reserva Federal reanudó los recortes tras una pausa de seis meses o más sin una recesión posterior. Las acciones subieron un 15 % al año siguiente. Para los inversores actuales, la lección es clara: la combinación de una Fed que recorta los tipos de interés y un crecimiento continuo de las ganancias ha sido históricamente un potente impulsor de la rentabilidad de las acciones, siempre que la economía estadounidense evite una recesión.
Un gráfico de rendimiento generado por IA puede ser incorrecto.