La volatilidad despierta en pleno verano de 2014

Ya lo decía la Fed...

Por

Bolsamania | 18 jul, 2014

Actualizado : 10:48

Pese a las turbulencias sufridas durante los primeros meses de 2014, desde el conflicto en Ucrania al conflicto entre Israel y Hamas, pasando por lo que deberían ser los últimos coletazos de la crisis en Europa con el reciente azote a la cotización del banco portugués Espirito Santo, los índices de bolsa americanos han ido pulverizando nuevos máximos históricos y siguen muy cerca de los mismos, mientras que los europeos, algo más rezagados, se encuentran a algo más de un 5% de sus máximos recientes, según el mercado que miremos. Pero ha sido a raíz de las recientes advertencias procedentes de la Reserva Federal, en cuanto a que la complacencia y la baja volatilidad pueden provocar que los inversores incurran en riesgos excesivos, cuando precisamente la volatilidad ha aumentado de manera significativa, cuyo índice más representativo, el VIX -que mide la volatilidad del SP500-, ha pasado de 10 a alrededor de 15 en apenas unos días, es decir, una subida del +50% aproximadamente.

 

Y me parece necesario traer alguno de los gráficos que JP Morgan publicaba, muy oportunamente, hace tan sólo unos días, justo antes de este aumento del "nerviosismo". Los cuales muestran que la volatilidad es normal, necesaria -para que se sumen más inversores al ciclo y este sea más robusto- y suele generar oportunidades para conseguir mayores retornos medios a largo plazo.

 

Vamos con el primero.

 

 

Aquí queda patente desde el año 1980 que para lograr una determinada rentabilidad generalmente hay que pasar por algún episodio que implique registrar pérdidas. ¿Un ejemplo? Veamos el año 2009, cuando se implementan los planes de rescate de la banca americana y comienza el primer QE, tal y como muestra la cifra naranja de -28% significa que el SP500 llega a perder dicho porcentaje desde uno de los máximos de ese año hasta uno de sus mínimos, es lo que se denomina el máximo “draw down” de 2009, pero el año se cierra con una revalorización del índice americano del +23%, lo que quiere decir que aquellos que acumularon posiciones en pleno momento de pánico lograron cerrar un año de bolsa extraordinario.

 

Vamos con el segundo.

 

 

En este caso se registra desde el año 1928 algo de lo que viene hablándose mucho durante los últimos meses, los famosos “pullbacks” o correcciones de más del -5% desde máximos en el SP500, fases que sólo hemos vivido 4 veces desde 2012, un número muy reducido sólo comparable a algunos años de la década de los 60 y de los 90.

 

Vamos con el tercero.

 

 

Este gráfico es sin duda uno de mis favoritos dentro de la guía “Guide to the markets” que JP Morgan nos hace llegar cada trimestre con datos actualizados. En este caso se calcula el rango de rentabilidad por cada periodo de estudio según tres tipos de carteras de inversión (100% en acciones, 100% en bonos y 50% en acciones y 50% en bonos). Es decir, que desde 1950 el año que más rentabilidad se ha conseguido invirtiendo el 100% en acciones ha sido de un +51% frente al año de mayores pérdidas que ha sido del -37%. Pero si tomáramos el mayor horizonte temporal estudiado, de 20 años, nos encontraríamos con que la mayor rentabilidad media anualizada conseguida desde 1950 habría sido del +18% y la menor del +6% invirtiendo sólo en acciones, frente al +12% y el +1% de la cartera de bonos y el +14% y +5% de una cartera mixta. Concluyendo que cuanto mayor sea nuestro horizonte temporal, tenemos más probabilidades de lograr retornos medios anuales superiores.

 

Finalmente, agrego un gráfico de cosecha propia.

 

 

Del cual se desprende que al principio de la curva el riesgo requerido por cada unidad de rentabilidad es menor que a medida que se ambiciona más rentabilidad, cuando el riesgo -medido por la máxima pérdida anual- se dispara cuando exigimos rentabilidades superiores al +10% anualizado en media. Lo cual no significa que el riesgo sea malo, sino que hay que tener presente que puede hacer acto de presencia en cualquier momento y, muy especialmente, si nuestros objetivos de rentabilidad son exigentes -rentabilidades y riesgos calculados en base a rentabilidades históricas de más de 60 años, con una cartera muy diversificada y con una ponderación mayor al mercado americano-.

 

Como conclusión, cabe resaltar que la volatilidad, que se traduce en etapas de correcciones bursátiles, es corriente en los mercados y hasta necesaria, necesaria porque hace más sostenibles los ciclos alcistas al dar la oportunidad a que los agentes de mercado se sumen a la tendencia, invirtiendo y acumulando más posiciones, a precios más atractivos. Lo cual, sumado a que debemos procurar alargar en la medida de nuestras posibilidades nuestro horizonte temporal de inversión, puede ayudarnos a lograr rentabilidades medias anuales más altas. Como dijo Winston Churchill “Un optimista ve la oportunidad en cada dificultad”.

 

Pablo del Barrio

 

www.flash-de-bolsa.com

 

Últimas noticias