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¿Hacia el Modelo estadounidense de financiación universitaria?

Hoy queremos analizar un ámbito concreto en el que la financiación es habitual: los estudios universitarios. En un país como España donde la formación es gratuita y universal, damos por hecho que todo el que quiera puede acudir a la universidad. Sin embargo, lo cierto es que continuar la carrera académica tiene una serie de costes, empezando por la matrícula.

En España el precio medio oscila entre algo más de 800 euros hasta los 2.600 euros dependiendo de la comunidad y de la universidad concreta.  Desde el Gobierno argumentan que el Estado asume el 80% del coste total de cada alumno -9.000 euros según sus cálculos-. La reforma educativa no va cambiar la estructura de costes, aunque sí a reducir el gasto total del estado. Y es que con el nuevo modelo se pasará de 4 años de grado más uno de máster a tres años de grado universitario y dos de máster.

Prestamos para estudios el modelo estadounidense

La consecuencia más inmediata es que si ya había personas con serias dificultades para pagar sus estudios universitarios, ahora lo serán más. La alternativa para seguir estudiando pasa entonces por la financiación. Hoy en día ya existen multitud de préstamos universitarios –aquí puedes ver los mejores- y es fácil aventurar que su número irá en aumento para el próximo curso.

La obligación de facto de financiar parte de los estudios superiores acercará el modelo educativo español al estadounidense en términos financieros. En la tierra de las oportunidades sólo los mejores –en términos académicos o deportivos- pueden acceder de forma gratuita a la universidad. El resto deberá hacer frente a unos importantes costes que ya han generalizado la financiación de los estudios. Lo más normal es pedir un préstamo o un crédito para poder recibir formación universitaria o, en el peor de los casos, tirar de tarjeta de crédito.

Para el estudiante el préstamo es una inversión, ya que servirá para mejorar sus posibilidades laborales y su nivel de vida. Para la entidad, por su parte, también es una suerte de inversión y suelen contar con condiciones especiales: grandes periodos de carencia –normalmente hasta que se terminan los estudios con un número de años máximo- y unos intereses muy suaves al principio –se supone que el primer salario nunca será muy alto-. Lo que consiguen las entidades con este tipo de préstamos es captar al cliente y retenerlo vía préstamo durante el tiempo que tarde en devolver el dinero.

  • ¿Cómo financiar los estudios universitarios?

Quienes no quieran terminar endeudados y tampoco dispongan de dinero pueden compatibilizar estudios y trabajo –en estos casos la tasa de éxito académico cae en picado- o aplicarse para disfrutar de becas universitarias. En este sentido, la mayoría de universidades cuenta con programas de ayuda para sus estudiantes más brillantes –en España es necesario tener una media de notable para poder mantener la beca- y también para los deportistas –en EE.UU. deporte y universidad están únicos-.

Además, el Gobierno cuenta con programas de ayuda federal para las familias sin recursos y las minorías. Sin embargo, la realidad es que la mayoría de universitarios termina la carrera con deudas –aquí también juegan su papel las entidades financieras que ‘regalan’ tarjetas de crédito en los campus-.

El modelo estadounidense no es la única salida para el sistema educativo español, pero parece que sí es el futuro más factible. ¿Te parecer positivo?

Imagen – venimo en Shutterstock

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