Ayer, apenas unas pocas horas después de que Rajoy intentara resucitar políticamente mediante una entrevista con el presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, que dio ocasión al presidente del gobierno en funciones de exhibir un plan de gobierno parecido al que Pedro Sánchez está negociando con las fuerzas políticas, saltaba la noticia de que la Guardia Civil había vuelto a la sede de Génova a practicar nuevas investigaciones sobre la corrupción del partido. Esta vez, las pesquisas se centraban en el PP madrileño presidido todavía por Esperanza Aguirre, que tiene su sede en el mismo edificio que el PP estatal, en el centro de Madrid, frente a la Audiencia Nacional.

En esta ocasión, el registro ha sido ordenado por el juez de la Audiencia Nacional Eloy Velasco, quien investiga la presunta comisión de delitos de cohecho y blanqueo de capitales dentro de una nueva fase de la ‘Operación Púnica’; en concreto, la investigación apunta a una supuesta financiación irregular del partido en Madrid, episodio en el que habrían intervenido representantes de una importante constructora y el que fuera gerente del PP de Madrid hasta octubre de 2014, Beltrán Gutiérrez, quien abandonó el cargo tras el escándalo de las ‘tarjetas black’ de Caja de Madrid. Gutiérrez tiene todavía despacho en Génova

Desde el 20 de diciembre, fecha de las elecciones, el PP se ha visto envuelto en el estallido del ‘caso Imelsa’, que hasta el momento involucra a más de 90 militantes del PP valenciano en lo que parece ser un problema sistémico de aquella región (la exalcaldesa Rita Barberá, judicialmente indemne todavía, está en el ojo del huracán, mientras sigue aforada en el Senado), y en la explosión del ‘caso Acuamed’, que hace referencia a las inversiones públicas efectuadas en las obras hidráulicas del Levante español, con ramificaciones diversas, incluso en la alta Administraci dda ¡uso ebe corruptelas que fociotarsis y una profunda rfefundaciros casos que forman parte de la maraña de corruptelas que foón del Estado. Y van saltando otros casos que forman parte de la maraña de corruptelas que forma un envoltorio judicial insoportable, que aflora prácticamente a diario.

En estas condiciones, el PP tendrá muy difícil encontrar alguna mano tendida en esta búsqueda de la gobernabilidad ulterior al 20D. La dejación de la gran fuerza de centro derecha ha sido de tal magnitud que el gravísimo problema de este partido, esencial para el sistema representativo español, sólo puede resolverse mediante una catarsis y una profunda refundación. Hay demasiada mugre en los rincones para que sea suficiente un lavado de cara y una simple declaración de buenas intenciones.

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