Edmond de Rothschild AM confía en las 'small caps' europeas y avisa de la "chipflación"

Apunta a cuatro riestos a vigilar en la segunda mitad del año

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Tras varios años de moderación de la inflación, las principales economías desarrolladas afrontan un escenario marcado por la desaceleración del crecimiento y la reaparición de presiones inflacionistas. Es la visión de mercado de Edmond de Rothschild Asset Management para una segunda mitad del año en la que apuesta por duración, crédito corporativo y renta variable ligada a resiliencia, soberanía industrial y 'small caps' europeas.

Y es que en la firma creen que Europa se está beneficiando de una nueva ola de inversión impulsada por cuatro grandes superciclos estructurales: la inteligencia artificial, la electrificación, las infraestructuras y la defensa. Este proceso, respaldado por la búsqueda de una mayor autonomía estratégica, seguridad energética y competitividad industrial, "está favoreciendo a compañías cuyos beneficios ya muestran una evolución positiva y cuya actividad depende en menor medida del ciclo económico tradicional".

Este contexto resulta especialmente favorable para las 'small y midcaps' que suelen contar con una menor cobertura por parte de los analistas y ocupan posiciones estratégicas dentro de las cadenas de valor industriales. Más allá de ello, esta dinámica podría devolver protagonismo a activos industriales que habían perdido atractivo para los inversores durante los últimos años. En este sentido, la denominada "vieja economía" europea podría desempeñar un papel clave en el desarrollo económico y estratégico de la región en las próximas décadas.

"Nuestras carteras se articulan en torno a tres pilares: exposición a tendencias estructurales de largo plazo -como la IA, la resiliencia económica, la soberanía industrial, las pequeñas compañías europeas y el sector salud-; una reserva de activos que preserve la flexibilidad de la gestión; y estrategias carry en renta fija para capturar la rentabilidad asociada al paso del tiempo. Mantenemos una exposición significativa a los mercados, al tiempo que conservamos la agilidad necesaria para afrontar los riesgos derivados de unas valoraciones exigentes, posibles errores de política monetaria y las limitaciones físicas asociadas al ciclo de inversión en IA", asegura Michaël Nizard, responsable de multiactivos y overlay en Edmond de Rothschild AM.

"CHIPFLACIÓN"

Pero, además, en la firma indican que la era de los "dividendos de la paz" -caracterizada por cadenas de suministro globalizadas, energía abundante y libre comercio- está llegando progresivamente a su fin. Los recursos estratégicos se encuentran cada vez más concentrados en un número reducido de actores y regiones. "Una única fundición de semiconductores, TSMC, fabrica más del 90% de los chips más avanzados del mundo, mientras que China representa cerca del 70% de la producción mundial de tierras raras".

De hecho, la escasez de infraestructura eléctrica constituye otro importante factor limitante. Así, tal y como explican, en Estados Unidos, los plazos de entrega de transformadores eléctricos han aumentado hasta 128 semanas, frente a las 12-16 semanas registradas antes de la pandemia, en un contexto en el que los centros de datos están impulsando de forma significativa la demanda de electricidad.

Las restricciones de oferta también afectan a otros ámbitos estratégicos, como la energía, las redes de distribución eléctrica, la mano de obra cualificada, los recursos hídricos y los semiconductores. "En este entorno, la denominada 'chipflación' -la presión inflacionista derivada de la escasez y el encarecimiento de los semiconductores- está contribuyendo a elevar los costes y los precios en distintos sectores de la economía".

PRINCIPALES FACTORES A VIGILAR

Con todo, los próximos meses en Edmond de Rothschild AM señalan que existen cuatro factores a vigilar: el riesgo de una estanflación selectiva, la concentración de recursos y las carencias estructurales de oferta, así como una Reserva Federal (Fed) con un sesgo monetario más restrictivo.

Es más, remarcan que el principal riesgo no es una recesión generalizada, sino la aparición de episodios de estanflación selectiva que afecten a determinados sectores y regiones.

"Las rivalidades tecnológicas entre China y Estados Unidos, así como las interdependencias existentes en los sectores energético y de las cadenas de suministro, podrían generar dinámicas de estanflación en distintas regiones. En renta variable, favorecemos compañías con exposición a la resiliencia empresarial, la soberanía industrial y la recuperación económica europea. En renta fija, mantenemos una preferencia por el crédito corporativo, especialmente por la deuda corporativa europea", remarca Michaël Nizard, responsable de multiactivos y overlay en la firma.

Por otro lado, al eliminar toda el forward guidance y abandonar el sesgo acomodaticio que había caracterizado la política monetaria reciente, el nuevo presidente de la Fed, Kevin Warsh, marca una clara ruptura con su predecesor. La prioridad declarada pasa a ser ahora la estabilidad de precios, sin una referencia explícita al objetivo de pleno empleo.

El escenario central es una Fed "más prudente y restrictiva". Con este telón de fondo, Edmond de Rothschild AM mantiene una posición neutral en los bonos estadounidenses y una visión favorable sobre la deuda corporativa, siempre que el riesgo de recesión no aumente de forma significativa.

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