Mientras las bolsas europeas permanecen estancadas desde el inicio de la guerra en Irán, Wall Street se mueve en zona de máximos históricos. Pero esta aparente resistencia de los mercados bursátiles estadounidenses no es una coincidencia. Al menos, así lo creen en DWS, donde tienen claro quién está detrás del impacto desigual de las repercusiones del conflicto en Oriente Medio.
"El crecimiento de los beneficios de las empresas estadounidenses en el primer trimestre fue sorprendentemente sólido", afirma el director de inversiones de la gestora, Vincenzo Vedda. Es más, considera que los mercados dan por hecho actualmente que esta tendencia podría continuar, ya que los principales motores del rendimiento de la renta variable estadounidense son los de siempre.
"El auge aparentemente imparable de la inversión en inteligencia artificial (IA) es actualmente la fuerza clave detrás de las fuertes subidas de precios en el mercado estadounidense", señala Vedda.
Europa, por el contrario, está mucho más expuesta a las consecuencias de la guerra con Irán, sobre todo en lo que respecta al suministro. "Por lo tanto, hemos rebajado la calificación de Europa a 'neutral' y hemos elevado la de EEUU a 'neutral'", explica.
Además de unas perspectivas de beneficios más favorables, la renta variable estadounidense también se ve respaldada por la posibilidad de recortes de tipos de interés por parte de la Reserva Federal (Fed), "aunque estas medidas quizá no se materialicen hasta 2027". En la zona euro, en cambio, ahora parece más probable que se produzcan subidas de tipos de interés.
NUBARRONES EN EL MERCADO DE BONOS
Pero el optimismo no está del todo libre de nubarrones. "Esto se hace evidente en los mercados de bonos, que han sufrido mucho más por el conflicto de Oriente Medio que las acciones", indica este experto.
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De hecho, los rendimientos han subido bruscamente, mientras que los precios han caído en consecuencia. "Si los rendimientos se mantuvieran en estos niveles elevados, podrían ejercer presión sobre las altas valoraciones observadas en los mercados de renta variable".
Los precios de la energía representan otro factor de riesgo. "Es probable que se mantengan altos, ya que más del diez por ciento de la producción mundial de petróleo sigue sin estar disponible para el mercado", remarca Vedda.
Así, y con este telón de fondo, en DWS esperan que el crecimiento económico en EEUU se modere ligeramente este año, debido en gran medida al aumento de los precios de la energía. "Sin embargo, la actividad inversora y el gasto de los consumidores deberían seguir proporcionando apoyo".
En Europa, los elevados precios de la energía están lastrando aún más la demanda. A diferencia de la mayoría de las economías desarrolladas, en la gestora ven probable que "el crecimiento en China repunte ligeramente".
El aumento de los precios de la energía también ha contribuido a una mayor inflación en EEUU, donde la tasa se ha situado recientemente en el 3,8%. "En 2026, se espera que la inflación se mantenga elevada, en torno al 3,2%".
En Alemania, el coste de la vida ha subido un 2,9% en abril, frente al 2,7% de marzo. Los precios de la energía han sido el principal factor impulsor, con un aumento del 10,1%. "La evolución de la inflación a partir de ahora dependerá fundamentalmente de si se reabre el estrecho de Ormuz y de cuándo se haga".
Por ello, en DWS destacan que, si los precios del petróleo se mantuvieran por encima de los 110 dólares por barril durante un periodo prolongado, "esto podría obligar a los bancos centrales a adoptar una política monetaria más restrictiva", incluso en un contexto de desaceleración del crecimiento económico.
"Nuevas subidas de los rendimientos de los bonos podrían ejercer presión sobre las elevadas valoraciones observadas en los mercados de renta variable", concluye Vedda.

