Europa Press | 26 jul, 2019 11:35
MADRID, 26 (EUROPA PRESS)
Un grupo de investigadores de la Universidad de Buffalo (UB) en Estados Unidos ha concluido que el sabor de los alimentos amargos cambia con su consumo repetido, ya que se modifican las proteínas salivales, lo que puede ayudar a la inclusión de vegetales en la dieta y suponer una estrategia para luchar contra la obesidad.