Europa Press | 03 feb, 2018 12:12
MADRID, 3 (EUROPA PRESS)
Perseguidos y delincuentes arrepentidos podían desde principios del siglo IV hasta finales del siglo XX "acogerse a sagrado", es decir, refugiarse en Iglesias o ciertos lugares dotados de sacralidad y por cierto tiempo, una fórmula que aunque no se abolió como tal, ya no se contemplaba en el Código de Derecho Canónico de 1983, aprobado por el Papa Juan Pablo II, ni en los Acuerdos entre España y la Santa Sede de 1979.