Europa Press | 10 ene, 2018 18:02
MADRID, 10 (EUROPA PRESS)
La realización de un electrocardiograma evita que una persona sea dada por muerta cuando todavía sigue viva, tal y como le ha ocurrido al preso Gabriel Montoya Jiménez al que dieron por muerto en la prisión asturiana de Villabona, tras la certificación por parte de dos médicos del centro penitenciario, y que despertó cuando le iban a realizar la autopsia.