Carlos Suárez | Bolsamania | 12 dic, 2025 10:13
Si alguien te dijera que el futuro de la inteligencia artificial no depende de Nvidia, ni de superordenadores, ni siquiera de TSMC, sino de agua, una tan pura que haría sonrojar a un monje trapense, quizá pensarías que es una metáfora poética. Pero no lo es. Es inversión pura. Y, sobre todo, una oportunidad silenciosa.