• Lo peor que le puede pasar es que cuando hable algún líder se sepa de antemano lo que va a decir, asegura
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Juan Carlos Monedero va a seguir en las bases de Podemos. Cree que su abandono de la dirección del partido es una liberación, una ventana de oportunidad para inducir a la reflexión en la organización sobre lo que están haciendo. Quiere que sea interpretado como una “llamada de atención” y reclama volver la mirada hacia las bases para no decepcionar a “mucha gente” que “creía que éramos el cambio”.

Durante una entrevista en El País muestra claras dosis de resiliencia frente a todas las adversidades y da claras muestras de que va a erigirse en crítico desde el partido, una voz que se va a escuchar y que puede ser más útil fuera de la dirección que desde dentro. “Yo tengo la capacidad de recuperar al agitador que era”, expresa, muy seguro del nuevo papel de “pepito grillo” que va a encarnar. Y en esta nueva faceta reclama “escuchar a las bases” que “son las que mandan” y pone de relieve uno de los problemas que últimamente está sufriendo el partido: “La moderación”, dice, “que desarmaría a Podemos”.

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Reclama escuchar a las bases que son las que mandan

“Lo peor que le puede pasar es que cuando hable algún líder se sepa de antemano lo que va a decir”, suelta sin tapujos al entrevistador del rotativo del Grupo Prisa en una antesala de otros reproches, más o menos amistosos a Pablo Iglesias, de quien espera que pueda volver la mirada hacia esas bases que tanto reivindica. Y es que, en opinión de Monedero, el secretario general de Podemos “tiene una ventaja: su ambición por el poder se ve muy compensada por la ambición por conocer. Eso es un cable a tierra”, asevera.

Tal vez por este panorama que pinta el ex número dos de la fuerza lila cree que Iglesias le tiene “cierta envidia”, por esta liberación de la que hace gala, que le ha “desencadenado” y que le permitirá volver a ser quien era, huyendo del yugo de la dirección de un partido. “Las direcciones son órganos colegiados donde desaparece la pluralidad”, explica en otro momento de la entrevista, y deja entrever su incomodidad con la precipitación de los acontecimientos que ha llevado a que “no hayamos tenido tiempo de parar el balón para ver cómo estamos”. De la entrevista en "La Tuerka" con Iglesias destaca su valor por ser “la primera vez que nos sentábamos a ver qué es lo que habíamos hecho en el último año y medio”, y hace autocrítica: “La política no puede ser como esas familias que solo se encuentran en los servicios”.

LA IRA DE MONEDERO

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Menos crítico se muestra con sus devaneos con Hacienda e insiste en su papel de víctima de numerosos ataques: la inspección fiscal anunciada por Montoro, querellas de Manos Limpias, del abogado Emilio Rodríguez Menéndez, su constante cuestionamiento… “Me convertí en sujeto de ataques desproporcionados. Esos ataques me producían ira”, confiesa.

Fui ingenuo al pensar que como persona metida en la política tenía los mismos derechos que como ciudadano

Y eso sí, no deja pasar la oportunidad de defenderse, una vez más de sus problemas con el fisco: “Los funcionarios de GESTHA [Sindicato de Técnicos del Ministerio de Hacienda] dijeron que no había ánimo de defraudación ni de ocultación. Luego hubo un campo de disputa con Hacienda”. Y en su relato, insiste en el malo de la película: ”Fue ese ámbito el que me negó Montoro. Me dijo que no me iba a permitir disputar nada, que me iba a machacar”.

Su única equivocación en todo este episodio, cuenta a El País, “la ingenuidad al pensar que como persona metida en la política tenía los mismos derechos que como ciudadano”.

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