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MADRID, 19 NOV. (Bolsamania.com/BMS) .- Fortísimas caídas para Sacyr, que se ha dejado hoy un 7,87%. Ha sido, de lejos, el peor valor del Ibex 35, en un movimiento que no responde a ninguna noticia conocida. Tanto el analista técnico de Bolsamanía, José María Rodríguez, como expertos fundamentales consultados, coinciden en que este movimiento podría ser una recogida de beneficios, porque el valor se ha comportado muy bien en lo que va de año. De hecho, se ha revalorizado un 125%, mucho más si se calcula desde el último impulso alcista, que comenzó en abril, mes en el que comenzó a subir sin parar hasta anotarse un 340%.

Rodríguez asegura que “un título como este, tan alcista, puede caer un 50% y seguir siendo alcista”, pero un movimiento de tal magnitud obliga a buscar explicaciones fundamentales, y más al recordar situaciones similares con valores como FCC, que en la sesión en la que al cierre se conoció la inversión de Bill Gates, se disparó sin motivo conocido.

Aunque en este caso el movimiento técnico tiene sentido, es imprescindible revisar el escenario en el que se mueve la constructora. La última información en la que ha sido protagonista se conoció ayer, cuando se supo que el Gobierno de Murcia podría reclamar 3.000 millones de euros a Aeromur, cuyo principal accionista es Sacyr, por el retraso en la puesta en funcionamiento del aeropuerto internacional de Corvera.

El Ejecutivo murciano justifica esta cantidad porque apunta que tendría que soportar las cargas financieras derivadas del aval prestado a favor de la concesionaria (por 200 millones), las expropiaciones pendientes de pago y el retraso de la puesta en servicio. Fuentes jurídicas consultadas por El Economista advertían que la cantidad se acerca a la deuda de la comunidad, que se sitúa en alrededor de los 4.500 millones de euros y es casi el doble de la capitalización bursátil de Sacyr, que el viernes rondaba los 1.754 millones de euros. Los analistas consultados reconocen que titulares de esa magnitud “asustan”, pero creen que no tiene sentido que por una inversión de 250 millones se exija una cantidad tan “desproporcionada”.

En cuanto a la deuda de Sacyr, un tema recurrente cuando la compañía se mueve de forma brusca, apuntan estos analistas que no hay vencimientos a corto plazo fuertes, y que el valor en bolsa de su participación en Repsol ya supera la deuda asociada.

M.G.
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