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Iconos Google y Facebook en iPhoneEUROPA PRESS

Cada vez más voces se unen al debate sobre el poder de las grandes firmas tecnológicas. La nueva incorporación ha sido la de Mona Keizjer, la secretaria de Estado para Asuntos Económicos y Políticas Climáticas de los Países Bajos. Keizjer ha remitido una carta al parlamento holandés en la que propone elevar tres medidas a la Unión Europea para frenar la posición de dominio de las firmas tecnológicas en la zona euro: que los reguladores actúen más rápido, ajustar los criterios para permitir fusiones o compras, y mejorar la política europea de competencia.

La misiva que se ha publicado este sábado y va dirigida a los Estados Generales de los Países Bajos (las cámaras del país) entronca con las ideas que Chris Hughes, uno de los cofundadores de Facebook, arrojó hace escasos días. "Es hora de fragmentar la empresa". El que fuera colega de Mark Zuckerberg hace casi una década escribió en una tribuna publicada por el New York Times que aunque no trabajaba en la firma desde hacía años, siente "una sensación de rabia y responsabilidad". "Facebook tiene un poder desmedido".

Precisamente es viernes, la directora operativa de Facebook, Sheryl Sandberg, se excusó ante la propuesta. En una entrevista realizada por CNBC, Sandberg apuntó que podrían 'romper' Facebook, "podrían romper otras compañías también", pero que de ese modo no se va a atajar "los problemas subyacentes que preocupan a las personas"."Si las personas están preocupadas por el tamaño y el poder de las tecnológicas, también existe una preocupación en los EEUU por el tamaño y el poder de las tecnológicas chinas. Y tenemos la certeza de que esas compañías no se van a fragmentar".

La secretaria de Estado holandesa muestra su preocupación por los oligopolios o monopolios que se puedan suceder en el mercado europeo con respecto al sector tecnológico. Sobre todo por el acceso al mercado de nuevas firmas. "Los proveedores dependen de las tiendas de aplicaciones de Apple o Google", recuerda. Frente a esta tesitura, la directora operativa de Facebook incide en las dimensiones y amenazas que representan las firmas chinas. Todos los hilos de pensamientos dirigen a un nombre: Huawei.

HUAWEI, EN LA PICOTA

La guerra comercial entre los Estados Unidos y China ha dejado como uno de los principales damnificados a la teleco Huawei. La administración Trump está dispuesta a asfixiar económicamente a la firma con la decisión de incluirla en la lista de empresas vetadas de operaciones con proveedores extranjeros. Una lista que existe y que se ampara en la siempre citada seguridad nacional.

No es el primer vaivén entre el gobierno americano y la firma de componentes móviles. Hace escasas semanas Huaweii sonó como la empresa encargada de comenzar la implantación de la red 5G (el nuevo salto de calidad de las conexiones a internet, con velocidades de carga y descarga muchísimo más rápidas) en numerosos países europeos. Entre ellos, en el Reino Unido. Inmediatamente, fue la propia CIA la que dio un paso al frente advirtiendo que detrás de Huawei está el gobierno chino, su ejército y sus servicios secretos.

Huawei, líder mundial en la implantación de 5G, respondía que esa decisión solo perjudicaría a los propios EEUU, que accederían más tarde a este sistema de conexión global. Sin embargo, este mismo viernes HiSilicon, la división de chips de Huawei, lanzaba un comunicado para tranquilizar a sus inversores: llevan tiempos "preparados para un escenario extremo" como el que se está dando (el veto estadounidense).

A pesar de la decisión de Trump, por el momento Europa no ha dado ningún indicio de que vayan a complacer al presidente norteamericano sumándose al veto. El presidente francés, Emmanuelle Macron, aseguró en una conferencia tecnológica en París esta misma semana que no está en su perspectiva "bloquear a Huawei ni a ninguna compañía". El Reino Unido todavía no ha tomado ninguna decisión, aunque sí se ha llegado a plantear excluir a los equipos de Huawei de los principales trabajos de instalación de la red 5G. Alemania simplemente ha reforzado la legislación que vela por la seguridad de sus telecomunicaciones.

Huawei, mientras tanto, ha insistido en que carecen de puertas traseras para facilitar un espionaje industrial o internacional a agentes chinos. Las preocupaciones en Europa sobre las tecnológicas siguen siendo, por el momento, otras.

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