Ya está aquí la nueva ley del ‘crowdfunding’: el Senado aprueba la LFFE

Ya está aquí la nueva ley del ‘crowdfunding’: el Senado aprueba la LFFE

Es el último punto del orden del día, pero no el menos importante. De hecho, cientos de empresas están pendientes del nuevo marco jurídico para decidir su rumbo en el tortuoso camino de la financiación empresarial. El pleno del Senado dio el miércoles el empujón definitivo al proyecto de la Ley de Fomento de Financiación Empresarial (LFFE), al igual que hizo por la Comisión de Economía del Congreso de los Diputados el 7 de enero.

 

Tras la aprobación en el Senado, la futura ley regresará al Congreso y al Consejo de Ministros del Gobierno para su trámite final y publicación en el Boletín Oficial del Estado (BOE) “en dos o tres semanas”, según la previsión que manejan en el sector. Se completará así una odisea legislativa de más de un año dando vueltas por despachos y corrillos, aunque no aportará nada innovador.

 

La nueva norma regulará el boom de la financiación colectiva a través de plataformas en Internet que reúnen a grandes cantidades de usuarios. Estas empresas tendrán un periodo de seis meses para adaptarse a la normativa en materia de capitalización, acreditación de inversores e información a los reguladores como la CNMV. La LFFE pasará de largo sobre el denominado ‘crowdfunding’ de recompensa o donación, que seguirá casi como hasta ahora.

 

Límites a la compra de acciones

Su objetivo es crear un marco jurídico para el ‘equity crowdfunding’ (compra de acciones) y crowdlending (crédito) e imponer límites para que se no se produzcan grandes escándalos en el futuro. Pese a que había propuestas de enmiendas en el Senado, el Grupo Popular (PP) dará carpetazo al asunto con las mismas condiciones y supuestos que se barajan desde hace meses, aunque quizá pueda elevar uno de los techos de financiación para este tipo de operaciones, en función de la distinción entre inversor profesional acreditado y particular.

 

Estos son los puntos esenciales:

– Los proyectos que se dirijan a profesionales acreditados podrá recaudar hasta 5 millones de euros, mientras que los que se dirijan a particulares o no acreditados tendrán un límite de 2 millones.

– Este techo podría elevarse más adelante a 2,5 millones, según fuentes del sector. Se considera inversor acreditado al institucional y a las empresas que soliciten este tratamiento. Deben superar determinados niveles de activo (1 millón de euros), cifra de negocio (2 millones) o recursos propios (300.000 euros).

– Si son personas físicas deberán acreditar niveles de renta que superen los 50.000 euros al año o tengan un patrimonio superior a 100.000 euros. No tendrán límite en el número de proyectos a invertir.

 

Como todo laberinto legislativo surgen dudas e interpretaciones al trabalenguas legal en que se convertirá una vez entre en vigor. ¿Cómo se acreditarán? ¿Quién será el acreditador que los acredite?

  • Los inversores no acreditados (todos los demás), por su carácter minorista, tendrán límites anuales a la inversión (3.000 euros por cada proyecto y 10.000 euros entre todas las plataformas). Hay que tener en cuenta que las ‘startups’, en su mayoría nacidas como SLs (sociedades limitadas), tienen limitación de 50 socios y, por tanto, buscan un respaldo selectivo de profesionales.
  • La nueva norma forzará a muchas empresas que usen el crowdfunding a convertirse en Sociedades Ánonimas (SAs), más caras de constituir y gestionar, pero más controladas y con mayores obligaciones de dar información sobre su actividad.

 

 

El crédito: crowdlending

Queda pendiente por conocer cómo se regulará la otra variante financiera del ‘crowdfunding’, que recibe el nombre de ‘crowdlending‘ y consiste en la concesión de crédito a través de plataformas de Internet. En este caso, son inversores quienes aportan el capital y se transforman en ‘banqueros’ para que múltiples proyectos de particulares o empresas puedan financiar el consumo de un producto o su propia actividad.

 

La nueva ley deja claro que los establecimientos financieros de crédito (EFC) tendrán rango de bancos y estarán regulados por el Banco de España como cualquier entidad financiera. No obstante, por su carácter de inversión, también se regirán aparentemente por los límites mencionados a la compra de acciones del ‘equity crowfunding’. Esto parece claro en el caso de personas físicas, pero variará en el caso de que sean inversores institucionales como los propìos bancos, algo que ya ocurre en otros países como EEUU o Reino Unido.

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