¿Por qué Telefónica ha ‘intervenido’ Indra?

¿Por qué Telefónica ha ‘intervenido’ Indra?
Fernando Abril-Martorell y Javier Monzón. (Prisa/Indra)
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Es una operación rara, con marcados tintes políticos y cierta nocturnidad, pero cuyas claves todavía están en el cuarto oscuro, revelándose. Telefónica, la multinacional española de las telecomunicaciones, ha comprado el 3% de las acciones de Indra y otro 3% adicional en opciones de compra. Parece que son las prisas las que acompañan a esta entrada, orquestada junto al Gobierno para cambiar la cúpula directiva y preocupante dirección que tenía uno de los principales contratistas públicos.

Las claves

  • EL SEÑOR LOBO. Con esa participación menor, los ‘telefónicos’ han forzado el despido de su primer ejecutivo (Javier Monzón) y han nombrado consejero delegado a Fernando Abril-Martorell, director financiero (CFO) de la Telefónica de Villalonga en los años 90 –stock options, included– y el ‘controller’ de la milagrosa operación salvamento del Grupo Prisa, que ha convertido precisamente a Telefónica en uno de los accionistas de referencia del diario El País y la Cadena Ser.
  • EL ESTADO. La entrada de la operadora que preside César Alierta supone una intervención en toda regla de una empresa privada sobre otra cuyo mayor accionista (SEPI, 20%) es el Estado, que entró en el capital sustituyendo a Bankia-Caja Madrid, forzada a vender esta participación desde Bruselas por el rescate público que recibió la entidad.
  • ACCIONISTAS DE REPARTO. Los convidados de piedra en tan particular escena son Corporación Alba, el hólding de la familia March, con otro 10%, mientras que la gestora Fidelity tenía un 9% de Indra el pasado noviembre, según datos de Morningstar. También se han quedado como estatuas los fondos bajistas -encabezados por los afines a JPMorgan- que llegaron a tener el 10% de la empresa en 2014 esperando una desplome de la cotización, que se produjo en noviembre tras la advertencia de la CNMV sobre las operaciones brasileñas de Indra.
  • CLIENTES. Precisamente en Brasil, Indra tenía a Telefónica como uno de sus principales clientes. En España es la consultora tecnológica de referencia del Gobierno (Ministerio de Defensa y administraciones públicas), la banca española (BBVA, Santander, Caixa…). Curiosamente, otra de las grandes cuentas de la consultora era la de Prisa, con quien firmó un contrato próximo a los 200 millones en 2010, que el propio Abril-Martorell redujo en más de un 30% cuando fue nombrado consejero delegado del grupo de medios a partir de 2011.

¿En qué situación está Indra?

  • DECLIVE. Después de dos décadas, Monzón lideraba una empresa que no atravesaba un buen momento financiero. La deuda se ha multiplicado por 6 en cinco años y superaba los 600 millones de euros al cierre de 2013. La facturación apenas ha crecido un 15% en el mismo periodo y la rentabilidad -beneficios que obtiene el negocio- estaba en claro descenso, dejando su huella en la cotización bursátil de la empresa (-45% desde 2010).
  • LAS CUENTAS. Las incógnitas de la ecuación corporativa están todavía por resolverse. Probablemente lo harán cuando Indra presente sus estados financieros anuales ante la CNMV antes finales de febrero. En 2013 cerró con una facturación próxima a los 3.000 millones y un beneficio de 116 millones. Las cuentas que serán miradas con lupa no solo por el supervisor, sino también por todos aquellos que deseen entender la entrada de Telefónica en Indra.

El interés de Telefónica

Más allá de regates y encargos políticos, Telefónica tiene un claro interés en el negocio de Indra: sus desarrollos y actividades como consultora en el propio sector financiero, los contratos de sistemas electrónicos electorales -donde compite con la empresa privada Scytl-, control de aeropuertos y en el área de ciberseguridad para empresas, sector en auge que mueve decenas de miles de millones al año… en otros países.

  • CIBERSEGURIDAD. La primera se encuadrará en su filial de reciente creación –Telefónica Digital Identity & Security-, que facturó alrededor de 100 millones el año pasado y otra área clave en la compañía como su hólding de participadas (Telefónica Open Future). La protección cibernética -tanto de infraestructuras virtuales como redes de telecomunicaciones- se ha convertido en ‘asunto de estado’ y las protagonistas (Telefónica e Indra) son dos de los principales colaboradores del Gobierno en la materia, coordinados por el recién remodelado Instituto Nacional de Ciberseguridad (Incibe) y otras agencias.

 

 

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