Siete claves para evitar una raíz habitual del fracaso startup

Siete claves para evitar una raíz habitual del fracaso startup
(Hemerotek)

Tan importante es tener una idea innovadora y satisfacer una demanda del mercado, como contar con el equipo y socios adecuados para hacer perdurar la compañía. Según el despacho RB Ruiz Beato Abogados, especializada en aportar soluciones y servicios en asuntos laborales, fiscales y jurídicos, apunta a que hasta el 40% de las empresas que fracasan lo hacen por desavenencias entre sus socios o el equipo fundador en cuanto a diferencias por la gestión, la entrada o salida de socios o por abordar nuevos mercados.

 

La visión empresarial de los socios no es siempre la misma y muchas veces de ahí surgen las primeras divergencias. “Una de las recomendaciones habituales para prevenir posibles fracasos es que los socios firmen un pacto de socios en el que se prevean posibles situaciones que pueden llegar a producirse y se establezca cómo se va a actuar o las condiciones de salida”, apunta Fernando Ruiz-Beato, socio de RB Ruiz Beato Abogados. “Otro aspecto importante es delimitar bien desde el principio las responsabilidades y áreas de actuación de los socios”, añade y destaca siete aspectos que hay que tener en cuenta al elegir a tus socios empresariales o al montar una startup:

 

Conflictos entre socios, las 7 reglas

 

1)       El valor de cada uno: No cualquier socio vale. Es importante saber el valor que aporta cada uno de los socios, aquello en lo que va a contribuir y aquello que no le puedes pedir, sus áreas de experiencia o contactos. No todos los socios tienen que hacer lo mismo ni valer para lo mismo. Cambiar a las personas es muy complicado y los socios tienen que aceptarse, todos tal cual son, y ser conscientes de sus virtudes y sus defectos. Deben conocerse y deben interpretar las conductas que se producen a su alrededor en función de cómo sea cada uno para evitar sorpresas.

 

2)      La confianza y entrega: Cuando te embarcas en un proyecto asociativo tienes que aparcar miedos, los “por si acaso”, los reparos que se plantean antes de embarcarse y una vez que has embarcado, no puedes estar midiendo o cubriéndote las espaldas o no entregarse en cuerpo y alma al proyecto. Sin entrega ciega no hay confianza y sin confianza no hay posibilidades de alcanzar un futuro prometedor. Sino confías en tus socios, estarás más pendiente de los fantasmas que del negocio.

 

3)      El espíritu de sacrificio: Al igual que ocurre en el deporte, cualquier proyecto empresarial también conlleva sacrificios tanto personales como familiares y, a veces, empresariales. Si uno de los socios no está dispuesto a sacrificarse, no merece la pena que se embarque en algo que le va a exigir mucho, más de lo que normalmente uno puede dar y que va a generar recelos entre el resto de socios.

 

4)     La capacidad de comunicación: Es muy importante que haya comunicación entre los socios, que haya libertad para que cada uno pueda exponer su postura con total confianza, sin que a la primera de cambio se produzca una ruptura. Sin dialogo o confrontación de ideas es difícil que la unión de los socios haga la fuerza y para ello hay que dejarse de correos electrónicos y promover reuniones presenciales y levantar las actas correspondientes para que no queden dudas sobre las decisiones que se toman.

 

5)      La persistencia y creatividad: El socio tiene que evolucionar con el negocio, emprender, adaptarse al mercado, a las nuevas demandas y necesidades de los consumidores, innovar y ser creativo a la hora de hacer las cosas… Todo esto requiere de una actividad constante, continua y persistente que exige al socio ser luchador y debe aportar ideas nuevas y diferentes, debe tener tiempo para pensar, además de hacer como el que más.

 

6)     El compromiso y responsabilidad: Sin compromiso no se va a ningún lado. Si no estás comprometido con el proyecto, si el socio no tiene el enfoque de vida puesto en el mismo, es muy difícil que un proyecto salga adelante y más aún si ese compromiso no va unido a la responsabilidad. Uno tiene que saber qué obligaciones asume y las cargas que cada día uno se ve obligado a soportar. Sin responsabilidad no hay viabilidad.

 

7)      Saber arriesgar: Un socio tiene que tomar decisiones y no es fácil hacerlo ni siempre conlleva el acierto de las mismas. Pero quien no toma decisiones no anda, no camina y en un negocio nunca puedes estar parado. Muchas decisiones conllevan riesgos y sin riesgo uno no es empresario, no cualquier persona vale para arriesgarse y no cualquier riesgo es válido.

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