Las tres razones que pueden activar una subasta épica sobre Blackberry (RIM)

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Blackberry (Research in Motion) está en venta. Es una de las referencias históricas de la telefonía móvil en la última década, pero ha caído en la irrelevancia como Nokia o Motorola lo hicieron anteriormente. Sin embargo, como las anteriores, no han sido sus teléfonos los culpables de su caída, sino el fracaso de su software y su capacidad para atraer desarrolladores hacia su ecosistema de aplicaciones.

Pese a todo lo anterior, Blackberry afronta un futuro inmediato que puede calificarse de atractivo y en el que puede protagonizar una de las operaciones más importantes del año en el sector tecnológico. Su tasación en bolsa, apenas 5.400 millones de dólares, esconde tres tesoros en forma de activos de patentes, base de clientes y activos de caja que pueden atraer compradores de gran tamaño. Interés no va a faltar, por muchos motivos, pero sobre todo por tres ejes de valor que pueden desembocar en una guerra de OPAs por hacerse con el control del grupo canadiense.

1. Efectivo. 3.000 millones. El dinero en caja de la compañía canadiense es suficiente como para a atraer a los fondos de capital riesgo que realizan operaciones apalancadas. Es lo que tratará de hacer Prem Watsa, consejero delegado de Fairfax, para excluir de bolsa a Blackberry. Pero otros grupos financieros pueden acudir atraídos por esa despensa de capital.
2. Patentes. En un sector en el que sus líderes Samsung y Apple se baten en duelo judicial mes tras mes, el valor de las patentes de Blackberry alcanza, según los analistas, entre 3.000 y 5.000 millones de dólares. No obstante, una parte importante de su propiedad intelectual fue adquirida en consorcio con Apple y Microsoft en la subasta de los restos de Nortel en 2011 y no podrían ser vendidas.
3. Mercado global: 75 millones de suscriptores. La cartera de clientes en todo el mundo de Blackberry es una de las más importantes. Desde empresas a gobiernos, pasando por clientes particulares,  la compañía canadiense todavía retiene una base de potenciales consumidores de servicios y software que se presume de interés para cualquier de los grupos emergentes.
Además de los atractivos anteriores, el desenlace de Blackberry dependerá también de los futuros pretendientes y el factor de ‘seguridad nacional’. El tradicional recelo occidental hacia la presencia de grupos chinos en sectores estratégicos como las telecomunicaciones puede provocar que se activen los llamados ‘caballeros blancos’ que se hagan con el control de un grupo con pasaporte de Canadá, pero con fuerte presente en EEUU y Europa.
La china Lenovo o el gigante del software Microsoft aparecen nuevamente situados como potenciales compradores de Blackberry porque cuentan con la caja suficiente, la capacidad para sacar partido en forma de sinergias y la necesidad de ganar cuota en un mercado dominado por Samsung y Apple, en la fabricación de terminales, y de Android (Google) e iOS (Apple) como ecosistemas de software. El primer paso para que comience la subasta de Blackberry ya lo ha dado su principal accionistas financiero, Fairfax (10% del capital), con su dimisión del consejo de la compañía y el inicio de las conversaciones con los fondos de capital riesgo.
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