Lánzame, el ‘pledge fund’ que participa en Kantox, busca otras 6 ‘startups’ para 2014

Lánzame, el ‘pledge fund’ que participa en Kantox, busca otras 6 ‘startups’ para 2014
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Democratizar la inversión en ‘startups’. Lánzame Capital, una firma de coinversión creada en 2012 en Barcelona y dirigida por Ferrán Burriel y Toni Castelltort, evoluciona el concepto del club privado de inversión para convertirse en ‘pledge fund‘ -el primero en España, según sus promotores-, en el que los inversores comprometen un capital inicial, aunque pueden elegir participar o no en cada proyecto, el capital final que aportan.

De momento, el ‘fondo’ ha cerrado 2013 con un volumen de inversión de 300.000 euros y una cartera de 4 proyectos entre las que destacan Kantox, la plataforma de divisas que ha sido invertida por los fondos franceses Partech e Idinvest; Cognicor, participada por Wayra; Intecros y Nidmi. Para el 2014 prevé invertir en 6 nuevas compañías de base tecnológica.

Las inversiones se canalizan y agrupan a través de Lánzame, de manera que evitan al emprendedor tener que lidiar con 20 o 30 inversores distintos, de manera similar a las nuevas plataformas de equity crowdfunding (microinversión colectiva en acciones). Su modelo de ‘pledge fund’ tiene dos diferencias principales respecto al resto de fórmulas como las tradicionales SL o plataformas de ‘crowdfunding’.

“La primera es que nosotros conocemos personalmente al inversor, y éste puede llegar a conocer al emprendedor a través de los encuentros que realizamos antes de cerrar cada inversión. Es decir, desvirtualizamos la relación entre emprendedor e inversor. La segunda, y creemos más importante, es que nosotros también participamos en la inversión de todos y cada uno de los proyectos que proponemos al resto de inversores. Esto tranquiliza mucho al inversor, que no nos ve como una plataforma que recomienda proyectos, pero que ‘no se juega nada‘”, explica Burriel a Hemerotek.

Esta unión les ha permitido entrar en proyectos destacados en el ecosistema español, coinvirtiendo con firmas de mayor tamaño que ellos. “Podemos ajustar nuestro nivel de inversión y mantener un compromiso. El hecho de ser micro-inversores permite que, si un inversor se desdice al último momento, poder incorporar a otro inversor que cubra su capital. Y por otro lado, porque al final no estamos hablando de un sólo inversor sino de muchos inversores que, a la vez, se convierten en embajadores del proyecto. Son ellos quienes se convierten en altavoces en pro de la startup”, añade el cofundador de Lánzame.

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