La retirada de Steve Ballmer revaloriza a Microsoft en 20.000 millones de dólares (y en $800 millones su fortuna personal)

La retirada de Steve Ballmer revaloriza a Microsoft en 20.000 millones de dólares (y en $800 millones su fortuna personal)
| Por
Steve Ballmer junto a Surface, el fracaso que ha acelerado su salida de Microsoft.


Steve Ballmer es el tercer mayor accionista de Microsoft. Quizá por este motivo, su decisión de ceder la vara de mando en la compañía de software dependía casi exclusivamente de él. No obstante, las presiones y quejas de los grandes fondos de inversión presentes en el accionariado (Vanguard, ValueAct…) de la compañía han crecido en los últimos años -simultáneamente a la pérdida de valor del grupo- y han tenido un peso notable en su salida.

Relacionado: El legado Ballmer: sonoros fracasos y silenciosos aciertos

Con el anuncio de su próxima retirada como consejero delegado (CEO), las acciones de Microsoft registraron un alza este viernes del 7,3%, hasta 34,75 dólares, revalorizando el valor bursátil de la empresa en cerca de 20.000 millones de dólares en sólo unas horas. La valoración de los inversores ha sido positiva al 100% con la decisión de Ballmer y su impacto se puede cuantificar en dólares. 
La primera de ellas en  la cartera del propio Ballmer, que tiene una posición de 333 millones de títulos, en torno al 3,5% del grupo y valorados en más de 10.800 millones. Horas más tarde, el valor de esas acciones creció en 800 millones con la sola influencia de su decisión de irse. Pero el mayor impacto del día se lo llevó el otro gran accionista individual de Microsoft, su cofundador y ‘alma mater’, Bill Gates, que cuenta con 398 millones de acciones de la compañía y cuyo valor se elevó en 950 millones, hasta los 13.900 millones.

Bill Gates elegirá al nuevo CEO

Gates, que dedica su tiempo y dinero a la investigación médica y la filantropía, forma parte del comité de cuatro personas que elegirá al nuevo ejecutivo de Microsoft con el apoyo de una firma de ‘cazatalentos’. La influencia del ex CEO en la era dorada del gigante del software sigue siendo relevante y no son pocos los que especulan con que recupera un papel más activo en el futuro.
Un futuro incierto en el que Microsoft se ha quedado fuera de juego ante la revolución del ‘smartphone’ y el tablet, con una cuota de mercado irrelevante frente a la alcanzada por Apple o Google (Android). Con Ballmer al frente, la compañía ha pasado de ostentar un valor en bolsa de 600.000 millones de dólares, la mayor compañía del mundo en el año 2000, hasta caer por debajo de los 300.000 millones, superada por Google y Apple.

Descenso bursátil: de 600.000 a 300.000 millones

La caída en bolsa de sus acciones en trece años supera el 60%, si bien hay que tener en cuenta que Microsoft ha repartido en forma de dividendos cerca de 100.000 millones de dólares, una cifra colosal que pocas empresas han podido ni siquiera soñar. Esta salida de capitales, que se descuenta automáticamente de la cotización a cada pago de dividendo, reduce la pérdida de valor total al 20% si se incluye la remuneración periódica a cada acción. 
El cruel resumen financiero no deja bien parado a Ballmer, cuya fortuna se ha construido, precisamente, a golpe de ‘stock option’ durante los primeros años de Microsoft y se convirtió en uno de los primeros empleados en EEUU en entrar en la lista de milmillonarios de Forbes gracias a los planes de incentivos en forma de acciones de una multinacional. Pocos lo han logrado y Ballmer puede jactarse de haber construido una de las 50 mayores fortunas del mundo con la remuneración recibida durante tres décadas como alto directivo de Microsoft.
El legado de Ballmer al frente de Microsoft: sonoros fracasos y silenciosos aciertos
La nueva imagen de 'El Corte Inglés', el líder oficioso del comercio electrónico en España