El monstruo de las ‘startups’: Uber y el castillo inversor de los $50.000 millones

El monstruo de las ‘startups’: Uber y el castillo inversor de los $50.000 millones

Conductor a conductor, Uber ha construido una empresa planetaria con su App de transporte privado. También ha levantado un castillo de financiación a golpe de capital y deuda de más de 8.000 millones de dólares desde 2009, recaudados entre algunos de los mayores inversores de Silicon Valley y Wall Street, que aunan en esta empresa todos sus esfuerzos por dominar el mundo del transporte de personas. Se trata de un sector atomizado a nivel local en el que no existía ninguna empresa capaz de organizar una flota de centenares de miles de chóferes y taxis por todo el mundo.

La subasta de Here, la filial de mapas creada por Nokia, ha destapado un nuevo proceso de captación de inversores en Uber. Busca entre 1.500 y 2.000 millones de dinero fresco, y alcanzará una valoración que superará los 50.000 millones de dólares, según la información que avanzó The Wall Street Journal. Se desconoce todavía la identidad de los futuros socios de la plataforma. El nuevo número se eleva por encima de los 40.000 millones que marcó en diciembre y triplica su tamaño de hace 12 meses. Será la compañía no cotizada de mayor valoración, por encima de la china Xiaomi.

¿Qué es Uber y quién está detrás?

  • LA APP. Travis Kalanick (CEO), Thuan Pham (CTO), Ryan Graves(COO) y Salle Yoo lideran este fenómeno empresarial que en 2009 ni siquiera existía. En origen, se trata de una App a través de la que se puede solicitar y pagar un ‘taxi’ con un precio cerrado de antemano. Su uso se ha popularizado entre las empresas debido al evidente avance en la gestión del transporte de los empleados, así como por su ahorro de costes.
  • EL ORIGEN. Los tres primeros coches Uber realizaron un recorrido de prueba en enero de 2010 en Nueva York y apenas dos meses más tarde, los cofundadores del proyecto (Kalanick y Garrett Camp) contrataron a Graves para que liderase la gestión de la ‘startup’. En 2014, Uber alcanzó presencia en 250 ciudades y 50 países. En 2015 prevé generar un millón de empleos en todo el mundo, según la versión de la propia empresa.
  • PROHIBIDA EN ESPAÑA. Uber era una ‘startup’ que se ha convertido en el monstruo de las galletas para el sector del taxi en las principales ciudades del mundo. Y eso incluye a España, uno de los países en los que la actividad de la empresa ha sido prohibida cautelarmente por los tribunales. ¿El motivo? Competencia desleal en un sector regulado y con costosas licencias administrativas. De hecho, la filial española ahora se dedica a repartir hamburguesas y otras cosas a domicilio. Ha sido la manera de mantener en activo y conectados a Uber a su red de chóferes.

Los que pagan la fiesta

Uber pierde dinero a cada segundo y mucho. Está creando un mercado nuevo y para ello ha tenido que incentivar a sus chóferes en muchas ciudades del mundo a pesar de tenerlos parados. Ese ha sido su principal coste y no la tecnología. No hay cifras oficiales sobre las finanzas de la compañía, pero pronto las habrá: Uber va camino de salir a bolsa en una operación que evocará a las de Facebook (valorada en 100.000 millones en 2012) o Alibaba (180.000 millones en 2014). Eso será si todo sale bien.

Si sale mal, el recuerdo será amargo y tendrá consecuencias más allá de la propia empresa. En su veloz expansión internacional se ha dejado miles de millones de dólares, aunque también se da por sentado que su facturación bruta se mueve en esos niveles. Solo falta que consolide su negocio. Si pierde tanto dinero, ¿cómo se mantiene? Los que pagan la fiesta son algunos de los inversores más poderosos que se mueven a caballo entre Wall Street y Silicon Valley. Tanto monta, monta tanto. Son los que arriesgan su dinero y esperan recuperarlo con creces en Uber. 

Entre los accionistas más llamativos de la joven compañía estadounidense se encuentran fondos de Blackrock, Fidelity y Wellington Management, entre otras. También participan Qatar, NEA y el ‘hedge fund’ Valiant, conocido en España por el caso Gowex. También hay firmas de capital riesgo tecnológico como Benchmark Capital, Menlo Ventures o Google, a través su fondo de capital riesgo. Junto a todos ellos el omnipresente el banco de inversión Goldman Sachs. ¿Quién será el siguiente?

 

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