Efecto dominó en Blusens: la tecnológica, al borde de la insolvencia tras la espantada de Jové y la investigación de Hacienda

Efecto dominó en Blusens: la tecnológica, al borde de la insolvencia tras la espantada de Jové y la investigación de Hacienda
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(Blusens)

Ha sido un mes de junio de terror para Blusens. El fabricante gallego de la electrónica de consumo solicitó el viernes ‘preconcurso de acreedores‘, después de sufrir la espantada de su principal inversor (Manuel Jové) y la denuncia de la Agencia Tributaria por un presunto delito de fraude fiscal.

A comienzos del mes pasado, la tecnológica compostelana saltaba a los titulares.  La denuncia contra la compañía de la Agencia Tributaria pasaba a ser investigada por el Juzgado número 2 de Santiago de Compostela. El proceso investiga las presuntas irregularidades en la facturación del IVA a través de varias de sus filiales en el extranjero.

La compañía ha negado tajantemente cualquier irregularidad. “Blusens ha cumplido radicalmente con sus obligaciones fiscales”, dijo a El Correo Gallego su consejero delegado, José Ramón García, cofundador de la empresa junto a Miguel Silva. Dos semanas más tarde, ambos sufrían el portazo de su principal inversor, el multimillonario Manuel Jové, una de las mayores fortunas del país.

Inveravante, su holding de inversiones, liquidó el 47% de las acciones que tenía en Blusens con cuantiosas pérdidas, después de cinco años como accionista del proyecto. La compañía se quedó en ese momento sin accionista financiero de referencia y con una deuda bancaria acumulada en los últimos años que han terminado por asfixiar a la empresa.

Ascenso y caída

Según publicó el diario gallego Santiago Siete, la compañía se enfrenta a una situación de insolvencia con un pasivo próximo a los 50 millones de euros y después de tres ejercicios en pérdidas. Blusens ha solicitado preconcurso de acreedores tres semanas después para poder renegociar la deuda con los bancos y conseguir tiempo para captar algún inversor que inyecte el capital que necesita.

Después de diez años de andadura, la compañía gallega se enfrenta a una crisis de vida o muerte. Sus niveles de facturación -60 millones de euros en 2011- no han ido de la mano de la necesaria rentabilidad, debido a la fuerte competencia en un sector en el que compiten gigantes como Samsung, LG, Sony o Philips.

Blusens, una empresa pequeña, ha buscado competir con las mismas armas que las empresas grandes, con fuertes inversiones en márketing y patrocinios como sus equipos en el Mundial de motociclismo y en en la Liga ACB de baloncesto.

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