¿Cuántos inversores necesita mi startup?

¿Cuántos inversores necesita mi startup?
¿Qué tipo de inversor necesitas? (Flickr/Juvertson)
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Quizás una de las preguntas que más se plantea un emprendedor a lo largo de toda su aventura empresarial es: ¿cuántos inversores necesito para sacar adelante mi negocio? ¿Uno, dos…ninguno? Puede parecer algo muy simple pero la verdad es que es una pregunta fundamental, pues el número de inversores tendrá un impacto directo sobre diversos aspectos de la compañía y puede llegar a determinar su éxito o su fracaso.

Cada tipo de inversor suele tener sus propias preferencias a la hora de involucrarse en un negocio y éstas deben ser siempre tenidas en cuenta por parte de los emprendedores, lo que significa que muchas de las decisiones que se tomarán en la empresa tendrán que ser consensuadas con éstos. A la hora de plantearse cuántos inversores se necesitarán siempre es mejor pensar que cuantos menos, mejor.

Por nuestra experiencia asesorando a startups y fondos de inversión podemos decir que un número elevado de inversores puede llevar al desgobierno o mal funcionamiento de una startup. No es lo mismo informar o incluso ponerse de acuerdo con un único inversor que con veinticinco inversores. Por ejemplo, con muchos accionistas hasta las convocatorias de las juntas se complican, pues hay que atender sus demandas y buscar un momento en el que la mayoría esté disponible.

Además, al invertir en nuestra compañía adquieren unos derechos mínimos y, si su aportación supera el 5%, éstos serán mayores. Estas cuestiones organizativas pueden parecer menores pero la realidad es que conllevan un alto coste económico y, sobre todo, un gasto de tiempo excesivo para el emprendedor. Así, a la hora de rendir cuentas lo mejor es hacerlo ante un número reducido de accionistas y, en todo caso, lo más recomendable es que éstos suscriban un mismo pacto de socios.

Otras formas de solventar este problema es favorecer la sindicación de los accionistas. Por ejemplo, a través de la constitución de vehículos de inversión, creados ad-hoc para la inversión en una compañía determinada y una vez alcanzado cierto nivel de actividad organizar un consejo de administración tratando de que sea reconocido por los socios y representativo de los mismos, al menos de la gran mayoría de ellos.

Por otro lado, el número de inversores suele tener al final un impacto en la participación en el negocio del emprendedor, sobre todo si han entrado en sucesivas rondas. Es decir, a mayor número, el “equity” del emprendedor suele verse más reducido. Y esto es muy importante a la hora de que el emprendedor mantenga su motivación y sus expectativas de ganancia en caso de éxito.

En general, los emprendedores, si el negocio acaba funcionando y consiguen un exit, esperan poder ganar una cantidad muy importante de dinero. No obstante, hay que tener en cuenta que los ‘exits’ exitosos en nuestro país, si bien están creciendo, no suelen implicar más que algún millón de euros, con lo que si al final el emprendedor acaba, por ejemplo, con el 20 o 25% de la empresa, “sólo” se llevará a casa su cantidad correspondiente, pese a haberse dejado la vida en el negocio. Y todo esto en el mejor de los casos, porque si el negocio va mal es habitual que el emprendedor se quede sin nada o casi nada, ya que los inversores profesionales suelen imponer cláusulas de liquidación preferente si entran en una compañía.

Aunque cada inversor suele buscar diferentes cosas cuando invierte, podemos generalizar y entender a grandes rasgos qué busca cada uno. Las 3F (Family, friends and fools) no suelen esperar nada a cambio pero conllevan una alta implicación personal, lo que puede acarrear otro tipo de problemas fuera del ámbito empresarial.

Los business angels son inversores profesionales por lo que cuentan con criterios de inversión que les llevan a hacer seguimiento de cada una de las empresas en las que participan. Además, prefieren permanecer pocos años en el proyecto y suelen ser bastante flexibles. Les gusta arriesgar con proyectos innovadores y, quizás precisamente por esto, sus expectativas de crecimiento son muy altas.

Pero si tenemos que hablar de perspectivas altas esas son las de los fondos de Venture Capital, pues su objetivo es hacer un exit como máximo en cinco años, recuperando el 100% de la inversión total del fondo.

Por otro lado están los Family offices, vehículos de inversión de grandes patrimonios. Generalmente no cuentan con criterios de inversión definidos por lo que dependen de las decisiones arbitrarias de sus accionistas, no suelen asumir muchos riesgos y, aunque buscan rentabilidad, no suelen tener expectativas tan altas como los fondos de Venture Capital.

Otro tipo de inversor incipiente en nuestro país son los Corporate funds, grandes empresas en cada sector que optan por comprar a través de sus fondos participaciones en startups. Los emprendedores deben entender que el objetivo principal de estos inversores no es la rentabilidad si no el de adquirir una tecnología o know-how, y estar bien posicionados para el control de la compañía en caso de éxito.

Por último, los Private Equity no solían interesarse por startups. Sin embargo, dado el creciente número de exits y las expectativas de rentabilidad han empezado a apostar por este tipo de compañías. De hecho, muchos han creado incluso su propio fondo venture para entrar en proyectos más pequeños. No suelen esperar los mismos múltiplos que el venture capital, pero son muy exigentes y profesionales y tienen una mayor aversión al riesgo, por lo que suelen entrar en fases muy avanzadas y principalmente buscan salidas a bolsa o fusionar compañías tratando de crear valor.

A pesar de todo esto, la realidad del mercado y el día a día serán los que empujen al emprendedor a buscar más o menos inversores y lo fundamental será que, aunque el número no sea el idóneo, el emprendedor lidere su proyecto de la mejor manera posible.

Oliver von Schiller es socio Director de Ad&Law

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