‘Astroturfing’ 2.0; cuando el software impulsa la propaganda de lobbys, políticos y empresas

‘Astroturfing’ 2.0; cuando el software impulsa la propaganda de lobbys, políticos y empresas
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El astroturfing’ es el término inglés que describe las acciones de propaganda política o comercial que se disfrazan de espontaneidad en un numeroso grupo de personas. Ahora aplíquenlo a la era de las redes sociales. El citado palabro toma su nombre de una marca de césped artificial (astroturf), de la que adaptado al actual mundo de las redes sociales, se refiere a las técnicas de agitación que usan el software para crear una corriente artificial de opinión (con usuarios falsos, principalmente) para que neutralice otra que está visible o simplemente para dirigir el debate público sobre un tema.

 

Son los partidos políticos y grandes empresas las que se pueden permitir el lujo de incluir en su presupuesto la contratación de estas acciones para generar esa artificialidad en determinados momentos. Vía meneame llegó al blog de Alejandro del Amo, consultor tecnológico, que destripa un claro caso de astroturfing ocurrido en Twitter hace escasas fechas y que promovían para Movistar varias empresas que gestionaban una red de usuarios falsos.

 

Estos se activaron al unísono, software mediante, para promover un hashtag que contrarrestase la mala imagen por el despido de un trabajador de Telefónica, que ha puesto en pie de guerra a los sindicatos de la operadora y a cientos de sus empleados. Lo interesante del caso, al margen de quién esté detrás, es que vuelve a poner en evidencia los usos que dan a la Red -no sólo Twitter o Facebook, sino los espacios de comentarios de blogs y prensa online- políticos y empresas.

 

“La compra de seguidores falsos en Twitter y de fans en Facebook es lamentablemente la práctica de astroturfing más difundida en la actualidad”, explica en un artículo reciente Juan Quaglia, blogger de tecnología de lanacion.com. “El astroturing consiste en falsear la popularidad de una marca, producto o servicio, con el fin de hacerlo ver más legítimo a los ojos del público”.

 

¿Intoxicación? Actividad diaria de partidos y empresas

Desgraciamente, son mucho más habituales de lo que la gente cree. Gabinetes de comunicación externos o los departamentos de las grandes corporaciones -muchas veces más poblados que los propios medios- suelen tener en sus equipos y entre sus táreas del día a día, la ejecución de este tipo de acciones, especialmente, en situaciones de crisis reputacional. 

 

Un caso tan claro y casi paradigmático en España en los últimos años ha sido el activismo online de los diferentes lobbies del sector energético, especialmente, tras las guerras entre corporaciones de que se produjo entre 2005 y 2007 (sí, justo antes de que el recibo de la luz comenzase a subir en vertical).

 

Las empresas energéticas se gastaron decenas de millones de euros en campañas de ‘comunicación en la sombra’ en Internet, camuflando y agitando las opiniones en función del interés de su cliente, ya fuera Gas Natural o E.On en la OPA de Endesa, la propia Endesa del numantino Manuel Pizarro, el Partido Popular, PSOE, PSC, CiU… o las contructoras de Florentino Pérez y José María Entrecanales que sacaron tajada en aquel momento.

 

De aquellas batallas fraticidas por controlar la popularidad de las distintas empresas en la opinión pública a otro tipo de guerra, la de la generación, subvenciones y preferencias de los tipos de energía, que sigue desplegándose en foros online, medios incluidos, entre nucleares, gasistas, petroleros, eólicos, fotovoltáicos o termosolares. En juego, miles de millones de euros. También ha ocurrido y ocurre con otros debates que han ocurrido en España recientemente sobre el rescate de la banca, la oleada de subidas de impuestos o la reforma laboral. Cualquier tema puede ser objetivo de los astroturfers…

 

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